miércoles, 3 de junio de 2026

LA PRISIÓN MÁS PODERSA DEL MUNDO NO TIENE REJAS (Por Los Senderos del Chaman)

 

La prisión más poderosa del mundo no tiene rejas. La sociedad nos enseña a construirla en nuestra mente.
Hermano, hermana… lo que estás a punto de leer puede incomodarte.
Desde el primer día que abriste los ojos en este mundo, alguien ya estaba ahí para decirte quién debías ser. La familia. La escuela. La religión. Los medios. Las redes. Un ejército invisible de voces que fue depositando, capa por capa, una identidad que nunca elegiste.
Así trabaja la sociedad. No con cadenas visibles. Con algo mucho más sutil: el condicionamiento.
Como el agua que gotea sobre la piedra sin que nadie la escuche, los mensajes entraron cuando eras pequeño, cuando tu mente era tierra blanda y fértil. "El éxito se ve así. El amor funciona así. Tú debes encajar aquí." Y la mente los recibió sin filtro, sin defensa, porque aún no sabías que tenías el derecho de preguntar: ¿pero esto es mío?
Los antiguos chamanes llamaban a esto la Gran Ilusión. No una mentira obvia. Una realidad fabricada tan bien construida que el prisionero la defiende como si fuera suya.
Corres tras metas que no elegiste. Sientes vergüenza por cosas que nadie debería avergonzarte. Temes lo que te dijeron que debes temer. Y todo lo haces convencido de que eres libre.
Eso, hermano, es el sueño más profundo del que hay que despertar.
El primer paso no es cambiar el mundo. Es detenerse. Respirar. Y preguntarse con honestidad: ¿este pensamiento nació en mí… o me lo sembraron?
Porque el día que aprendes a distinguir tu voz de las voces que te habitaron sin permiso, ese día la jaula empieza a abrirse.
No desde afuera. Desde adentro.
Aho.

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