domingo, 7 de junio de 2026

LOS PEQUEÑOS MILAGROS (Por Myriam Gomez)

 

Haz el hábito de hablar más de tus bendiciones que de lo que te pesa.
No porque lo que te pesa no importe. No porque tengas que fingir que todo está bien.
Sino porque tu alma necesita recordar que también hay luz, incluso en medio de los días difíciles.
Muchas veces despertamos y lo primero que hacemos es contar preocupaciones: lo que falta, lo que salió mal, lo que no llegó, lo que no entendemos, lo que todavía duele.
Sin darnos cuenta, vamos entrenando la mente para mirar la vida desde la carencia, desde el miedo, desde la queja.
Y aquello en lo que ponemos atención, crece dentro de nosotros.
Si todo el día hablas de lo que te falta, tu energía se empieza a sentir pequeña.
Si todo el día repites lo que te duele, tu corazón empieza a creer que eso es lo único que existe.
Pero cuando eliges mirar tus bendiciones, algo cambia. No desaparecen todos los problemas, pero tu interior deja de vivir arrodillado ante ellos.
Agradecer no es negar la realidad. Agradecer es recordar que la realidad también tiene cosas buenas.
ES DECIR:
* Sí, estoy cansado, pero sigo aquí.
* Sí, tengo miedo, pero también tengo fe.
* Sí, no todo está resuelto, pero hoy tengo vida, tengo aire, tengo una oportunidad más.
La gratitud no siempre nace cuando todo va perfecto.
A veces nace cuando decides buscar una señal de amor en medio del caos.
* Una conversación que te sostuvo.
* Una comida caliente.
* Un techo.
* Un abrazo.
* Una respuesta que llegó a tiempo.
* Una fuerza que no sabes de dónde salió, pero apareció justo cuando pensabas que no podías más.
Por eso cuida tus palabras. No las uses solo para repetir tus cargas.
Úsalas también para nombrar tus milagros pequeños.
Porque cuando hablas de tus bendiciones...
* Tu alma se acomoda.
* Tu mente respira.
* Tu energía se eleva. 💓
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 🫂
Nos bendigo🙏
Dios con nosotros y en nosotros

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