Viene de la 1ª parte. Yo fui un hijo rebelde, y aunque siempre escuchaba y respetaba a mis padres, educadores y personas mayores, nunca me dejé conducir por nadie porque en mi interior había y aún hay algo que no soporta el que me conduzcan, prefiero elegir yo el rumbo de mis pasos, y si me equivoco, pago el precio, aprendo lo que no debo de hacer, rectifico y continúo mi caminar por la vida, y en ninguno de los sentidos me trago algo sin antes analizarlo y estar seguro de que no se me va a atrancar en el pescuezo ni se me va a indigestar, y cuando digo algo me refiero a todo.
Las capacidades analíticas y de raciocinio nos la dio Dios para que las utilizáramos y fuéramos libres, para que no dependiéramos de los demás, porque si dependemos de los demás tarde o temprano terminarán dominandonos, subyugándonos, convirtiéndonos en esclavos de los caprichos, ambiciones, egoísmos y necesidades de los que nos dirigen, y aún por encima les tenemos que estar en agradecimiento, en el momento en que después de ser adulto permites que te conduzcan, compra un tarro de vaselina y aplícate a diario una buena porción de ella en el trasero, si no lo haces igual tienes problemas para sentarte placenteramente, si crees que exagero analiza la conducta de los políticos, que nos hablan desde los púlpitos de gloria, nos prometen todo lo que queremos escuchar, nos lo creemos, le votamos, y después mientras miles de personas no tienen ni lo imprescindible para la subsistencia, ellos se asignan salarios multimillonarios y entre ellos se reparten millones a diestro y siniestro bajo el amparo de una inmunidad que ellos mismos diseñaron para cubrirse la retaguardia, y todo ello con un descaro impresionante, y si alguien le pide explicaciones siempre encuentran argumentos de inocencia, pueden llegar a decirte que intentaron repetir el milagro que Jesús de Nazaret realizó cuando multiplicó el pan y los peces, y que intentaron multiplicar unos miles de millones, pero la magia funcionó al revés y lo millones en vez de multiplicarse, desaparecieron, pero ellos obraban de buena voluntad para que hubiera para todos y por consiguiente no son culpables, pero como la magia es caprichosa aparecieron la tira de propiedades y cuentas bancarias en paraísos fiscales a nombre de ellos o sus familiares, pero ellos no tienen culpa, fue la magia que funcionó de aquella manera, ¡pobrecitos todos ellos!.
La sociedad es la suma de las personas que la componen, si las personas son libres y justas, en la sociedad reinará la libertad y la justicia, yo soy un miembro de esta sociedad y mi principal misión consiste en conquistar mi propia libertad, yo ni puedo ni debo conquistar la libertad de los demás, a lo largo de la historia hubo personas que fueron un referente de ejemplos a seguir por su conducta y capacidad de trabajo, orientado todo ello al mejoramiento personal y a crear todo tipo de posibilidades de bien hacia sí mismo y como de lo que se tiene es de lo que se da, iremos vertiendo hacia la sociedad parte de ese bien que hemos ido consiguiendo, pero para conseguirlo hemos tenido que prestar atención hacia nuestro interior y ejercer de jueces de nosotros y de la forma de actuar en cada momento, eligiendo la mejor opción posible para conseguir que el resultado sea lo mas favorable tanto hacia nosotros como hacia todo y todos, pero todo este trabajo necesita mucha atención consciente hacia nuestro interior y nuestro proyecto y misión de cada día.
Dejemos de una puñetera vez de ser seguidores de los cantos de sirena que adormecen nuestros sentidos, y dirigen nuestra voluntad en el rumbo y dirección que los hipnotizadores colectivos diseñan a favor de los intereses de los que administran el dinero y ostentan el poder.
Centremos nuestra atención en nosotros, en los nuestros, en nuestra vida y todo lo que le afecta y repercute, en nuestro mundo y todo cuanto nos rodea, en qué consiste nuestro proceder mas correcto y beneficioso tanto para nosotros, como para todo cuanto se mueve en nuestro entorno.
¡Animémonos! Escribamos el guion de nuestra obra particular, y después la representaremos en el escenario de nuestra vida, y el día que tengamos que partir, no lo haremos con las manos bacías, nuestra Alma se llevará su obra, y será la carta de presentación, en el que será nuestro próximo destino, no se puede llegar a ningún sitio sin nada que ofrecer, no podemos decir que estuvimos viendo lo que hacían los demás, y por eso nuestra obra quedó sin realizar, dejemos de escuchar a tanto charlatán que sólo hacen prometer y no cumplir, y escuchemos a nuestro corazón, a nuestra alma, a nuestra conciencia, activémonos y cambiemos el rumbo hacia la objetividad y lo práctico, cerremos nuestros oídos a tanta publicidad infecciosa y orientada hacia los intereses de quien la paga, cuando se gastan cifras millonarias es porque los beneficios son mayores, y todo ese dinero sale de los bolsillos de las personas fácilmente influenciables y pobres en criterio personal para saber lo que necesitan y les interesa, tienen que escuchar el anuncio para saber lo que tienen que comprar, hagámonos conscientes de nuestras necesidades y nuestros recursos, y elijamos nosotros lo que hemos de comprar y donde, salgamos de las influencias de las modas y otros inventos y enredos de la sociedad de consumo, todos ellos diseñados para vaciarnos los bolsillos y complicarnos la vida, etc., etc., etc.
Y ya no me extiendo mas, que me perdone el que se sienta molestado, y todo esto lo firma José Miranda.
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