jueves, 1 de junio de 2017

LA GLORIA Y EL INFIERNO (Por José Miranda-1)

Buenos días queridas gentes, ¿Que tal estáis? en estos últimos días os estoy enviando mucha lectura, pues tenía muchas ganas de publicar algunos de mis primeros escritos, y ello me permite tomarme un tiempo de descanso mental, aunque ya voy teniendo ganas de retomar mi escritura diaria, las épocas de descanso y reflexión siempre vienen bien para equilibrar y encontrarse a sí mismo.
Hoy empiezo con el tema de LA GLORIA Y EL INFIERNO este tema lo confeccioné con muchas ganas, porque estaba en total desacuerdo con las filosofías de algunas formas religiosas, sectas y negocios varios en el nombre de Dios, se trata de mi particular forma de ver, valorar y conceptuar lo que engloba el tema en cuestión, lo voy a fraccionar en cinco partes, de forma unas son continuación de otras, un saludo. 



¡Hola! Amigo lector, ¿Qué opinas tú del significado de estos dos términos a los que nos vamos a referir?, de seguro que te habrán hablado de ellos, y hasta es posible que te hayan prometido una plaza en la gloria a cambio del cumplimiento de unas normas y que creas en lo que te digan, pues casi todas las formas religiosas ofrecen dicha plaza en el cielo o gloria eternamente a cambio de que cumplas sus normas, preceptos y obligaciones, de lo contrario te dicen que te desvías del camino y tus pasos te conducirán al infierno, donde hay un Ser muy malo con un tenedor muy grande y te obligará a pasar por el fuego, etc., etc., y si te niegas te pinchará en el trasero.
Lo atractivo de esa gloria y el miedo al infierno, hacen posible que un numero muy elevado de personas se afilien a aquella o a la otra formación religiosa, cumple “religiosamente” con lo que le exigen, y de esta forma se siente tranquila, porque en teoría, le aseguran esa estancia pera toda la eternidad en el cielo, y por lo tanto deja de ser candidato al infierno.
Pues el que está escribiendo, que soy yo, durante mucho tiempo escuchó a muchos representantes de variadas formas y asociaciones que todas ellas dicen ser “religiosas” y estar en posesión de la única y exclusiva verdad, y confieso que ninguna saciaba mi sed religiosa, ninguna daba respuestas satisfactorias y coherentes a mis incógnitas e inquietantes preguntas, las respuestas eran siempre: según el escrito aquél, según lo que dijo aquel otro en tiempos remotos, y si la pregunta era muy atrevida o dura, siempre les quedaba el recurso de decir que eso pertenecía al terreno de los grandes y sagrados misterios, y no se podía explicar en términos humanos.
Como yo soy un inconformista por naturaleza, empecé a hacer mis propias investigaciones, y sin miedo al infierno, ni adicción a la gloria, me lancé a conseguir información y conceptos libres de miedos, ataduras, cargas, promesas y demás condicionantes, y el resultado de esta larga tarea, lo vas a juzgar tu mismo cuando termines de leer este escrito.
Pero antes de entrar en materia, quiero dejar bien claro, que todo lo que conforma este escrito, solo es la opinión actual que una persona tiene respecto el tema a tratar, y digo actual, porque si de algo estoy seguro, es que conoceré nuevos conceptos que ampliarán lo conocido.
Todo conocimiento es gradual e ilimitado, puesto que en toda la creación se producen cambios continuos que conducen a estados y niveles más completos y perfectos.
Si a ti te vale y satisface tu opinión sobre este tema o cualquier otro, no te dejes influenciar ni intentes hacer cambios en contra de tus gustos y criterios, porque dejarás de ser tú mismo, para intentar ser lo que ni te gusta ni t e apetece, si alguien intenta convencerte de que estas en el error, escúchalo y compruébalo, y en tanto no estés seguro de que es cierto, y que deseas salir del mismo, no empieces a efectuar cambios en tu vida.
 En este mundo abundan en cantidades industriales las filosofías, ideas, conceptos, normas y demás familia, y en su mayoría esta todo diseñado según los intereses de algo o de alguien, sin que importe demasiado los intereses ajenos y el bien común, por eso es conveniente estar atentos a nuestra vida, saber de antemano que apenas nadie da algo a cambio de nada, y por eso antes de aceptar algo es conveniente conocer en principio si nos interesa, y después el precio.
Y dicho lo dicho hablemos primero de la gloria que resulta más atractivo y apetecible.
La palabra en sí expresa o da a entender, lugar donde reina el Amor, la Paz, Armonía, Fraternidad, etc., pero en realidad cada cuál poseemos nuestra idea y diseño particular de la misma, o dicho de forma más clara, nuestra “gloria particular”.
Yo he comentado este tema, medio en broma, medio en serio, con bastantes gentes de diferentes cultura y nivel social, y he podido comprobar que no hay dos personas que la vean y conceptúen de forma igual, y si nos observamos a nosotros mismos y a nuestro prójimo, comprobaremos que es de lo mas evidente.
Muchas veces oí decir, “y cuando lo hice me sentí en la gloria”, “aquello me supo a gloria”, “estaba tan cansado que en cama me sentí en la gloria”, etc.
Si degustamos algo que nos sabe a gloria, y si el mismo producto lo degusta otra persona con paladar diferente, ya no le sabe a gloria.
Si estamos viendo el partido y gana nuestro equipo favorito, nos sabe a gloria, pero si la persona que tenemos al lado es del equipo contrario, el resultado siendo el mismo le sabe amargo.
Cada cuál nos sentimos en la gloria participando y practicando aquello que nos gusta y nos produce satisfacción, placer, etc.
Hay quien se siente feliz y realizado en su trabajo, y hay quien es alérgico al trabajo y solo se siente feliz entregado al ocio, y también hay quien sabe llevar un equilibrio entre ambas actividades, cada uno de nuestros supuestos cuando piensa en la gloria, piensa en algo diferente, y puede que opuesto.
Cada cual vemos la gloria en aquello a lo que estamos adaptados y nos satisface, la persona que siempre vivió en la tranquilidad del campo sin ruidos, atascos etc., si de pronto la llevas a la gran ciudad, al no estar adaptada se siente muy incómoda y puede llegar incluso a enfermar, y en el caso contrario igual.
La persona de paz se siente bien en lugares donde reina la armonía, el equilibrio y actividades de naturaleza suave, delicada, pacífica, etc., y la persona violenta se encuentra en su salsa en lugares donde reine el conflicto, guerras, quimeras y allí donde las actividades tengan relación con dicha violencia.
Si el violento llega a un lugar de paz, se encuentra incomprendido y rechazado, y sus actos de carácter violento, quebrantan la paz del lugar y de sus habitantes.
Y si el pacífico entra en zona violenta, se sentirá en el infierno.
Nos queda claro que un mismo lugar para unos puede significar la gloria y para otros el infierno, todo depende de cómo es la persona en pensamiento, sentimiento, actitud, costumbres, etc.
Y esto nos demuestra que la gloria y el infierno no es algo que exista de nosotros hacia fuera, sino que tiene lugar y origen dentro de nosotros mismos.
En la sociedad podemos observar que existen personas con gran capacidad para dar solución a circunstancias y situaciones con grandes niveles de dificultad, sin crear problemas ni conflictos, ni perder su alegría y buen humor, estas personas, pase lo que pase, se sienten casi siempre el la gloria, viven felices y en plenitud, sin que las circunstancias del diario vivir, por adversas que sean, influyan demasiado en su estado de ánimo, comprenden el porque de todo, lo aceptan y aplican la mejor opción dentro de las posibilidades, estas personas llevan la gloria dentro.
Y también observamos que existen personas que por bien que le vengan las cosas, siempre les falta algo, siempre hay algo que esta mal, y el conflicto es inevitable, y la felicidad se torna imposible, dicen que este mundo es una mierda, que todo esta mal, que todos somos muy malos, etc., este tipo de personas portan el infierno dentro, y vallan donde vallan, y hagan lo que hagan, no dejan de vivir sus efectos.
Cuando hablamos de gloria o infierno, nos estamos refiriendo a dos extremos de una misma cosa, pero los extremos de algo no es el “todo” de ese algo, existe la aproximación, el término medio, la inclinación, etc.
Y para nada estoy de acuerdo del dicho popular de “o estás con migo, o estás en contra de mí”.
En muchísimas ocasiones no estamos de acuerdo con el actuar de alguien, pero lo respetamos, y comprendemos que este es un mundo de diversidad y tiene que haber de todo, y que no hay dos personas iguales, por tanto sus comportamientos tampoco pueden ser iguales, de modo que “no estamos con ella, pero tampoco en contra”, cada uno de nosotros somos como somos, y hay quienes están de acuerdo con nosotros, y quien no, y a todos nos gusta que cuando alguien está en desacuerdo, que nos respete y no nos haga la guerra, que este mundo es muy grande, tiene que haber casi de todo, y cada cosa tiene su espacio y lugar.
La propia vida posee sus dos extremos, el nacimiento y la muerte, pero la vida en sí ni es el nacimiento ni la muerte, sino todo lo que tiene lugar entre ambos extremos.
 Un sendero tiene principio o punto de partida, y final o punto de llegada al destino, pero el sendero es el espacio que separa ambos extremos.

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