Era
la mujer más optimista que había conocido, siempre estaba agradecida
por todo. Recuerdo que una vez la vi dando gracias a Dios por estar
lavando los platos, pensé que era una exagerada y le pregunte;
¿Por qué agradecer por estar lavando platos señora?
Ella me respondió con todo el entusiasmo del mundo y con voz de maestra de escuela:
Si estoy lavando los platos significa que hubo comida en ellos, hay que dar gracias a Dios por todo.
Desde ese día doy gracias a Dios por todo, así me llamaran exagerado.
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