Buenos
días público, aquí estoy de nuevo intentando aclarar y actualizar algunos conceptos que
últimamente he cambiado de forma de verlos y valorarlos, se trata del
arrepentimiento.
Muchas son las veces que he oído la frase de: “tienes que arrepentirte” “lo primero es arrepentirse”, “si no hay arrepentimiento no puede ser”, este tipo de frases me producían cierta confusión, y en estos últimos días estuve analizando e intentando aclarar mis ideas al respecto, y llegue a la conclusión de que el arrepentirse no es la acción mas práctica y correcta que le precede al hecho de cometer un error, me explico:
En todo proceso de aprendizaje existe
la posibilidad de errar, el error no es malo ni bueno, es la forma incorrecta
de actuar por falta de información, instrucción o capacitación, todos sin excepción hemos
errado, erramos y erraremos, porque somos alumnos de la “escuela de la vida” y
estamos continuamente aprendiendo lo desconocido y afianzando o reafirmando lo
reciente conocido.
El error cumple su función dentro de los programas de instrucción y aprendizaje, cuando el resultado de un acto es erróneo, quiere decir que aún no estamos capacitados para desempeñar esa función, el error o el acierto es lo que nos da el aprobado o el suspenso, ambos cumplen con su función, y ambas funciones son igual de importantes dentro de los programas de avaluación, el “error” y el “acierto” son los dos extremos de la misma cosa, son imprescindibles para capacitarnos en la ciencia de la vida, el error es el que demuestra que aún no estamos preparados, que nos queda algo por aprender o alguna habilidad por conseguir, en tanto no contemos con la instrucción y capacidad necesaria, el error estará presente, pero no para fastidiarnos, ni para dejarnos quedar mal ante los demás, ni para perjudicar a nadie, ni para que tengamos que arrepentirnos por lo que hemos hecho, si no hubiésemos actuado con posibilidad de errar, no nos hubiéramos enterado de que aún no estamos preparados para realizar ese tipo de actuaciones, es el maestro encargado de la calidad de nuestros actos, y por tanto de nuestra calidad personal.
Y dicho lo dicho, cuando erramos no veo motivo de tener que arrepentirse, porque solo es el resultado de un examen que nos informa de que tenemos algo mal aprendido, o algo por aprender, es el fiel mensajero que nos habla a través de los hechos sin dejar lugar para la duda.
Yo creo
que en vez de arrepentirse, hay que aceptar el resultado erróneo, pedir
disculpas a los posibles perjudicados, y compensar si hubiese dado lugar a algún
tipo de agravio o perjuicio a terceros, y otra cosa muy importante es que igual
que comprendemos la necesidad de solicitar disculpas a las personas que hemos
afectado con nuestros errores, hay que ser consecuentes y tolerantes con las personas que
por sus errores nos puedan molestar, o perjudicar.
Cuando comprendemos que el error forma parte de la vida, no nos molestamos cuando los demás cometen errores, no le exigimos que tienen que arrepentirse de haber actuado, posiblemente tenían que actuar porque la obligación del diario se lo exigía, o por que creía estar capacitado y no era cierto, pero para averiguarlo tenía que comprobarlo a través de la acción.
No es necesario el tener que arrepentirse ni flagelarse
por errar, es necesario reconocer que hemos errado, y compensar por las
consecuencias, y también es necesario no reaccionar de forma ofensiva o de
malos modos cuando los demás cometen errores que nos puedan afectar de forma ofensiva o
perjudicial, estas y otras realidades están contempladas dentro de los procesos
de aprendizaje y capacitación, y cuando a nosotros nos ocurre, nos gusta que
sean comprensivos y que por ese motivo no nos cierren las puertas de su corazón,
que nos vuelvan a dar otras oportunidades de repetir el examen suspenso.
En muchos de los casos, el arrepentimiento implica culpabilidad, valoraciones, enjuiciamientos y posibles condenas, y después de comprender los conceptos anteriormente expuestos, yo no le veo ninguna utilidad ni sentido práctico al arrepentimiento, yo no me arrepiento de haber errado, y confieso que son muchos los errores cometidos, pero ellos me dieron la oportunidad de comprender que podía hacerlo mejor, y la de poder rectificar, y a base de cometer errores y rectificar, se aprende a ser mejor persona y a caminar por los senderos del conocimiento y la vida.
Las energías que utilizamos en arrepentimientos y
flagelaciones, creo que es mejor utilizarlas en buscar forma más correctas de
actuar, y compensar de forma anímica y material a los perjudicados por nuestros
errores, y doy por terminado mi discurso, saludos.
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