domingo, 1 de septiembre de 2024

LOS INSEMINADORES (Por Virginia Gawel)

 

 Algunas personas sienten una necesidad especial: la de dejar una huella. Ellos son los "inseminadores", que van esparciendo su semilla, polinizando gente. Esta actitud implica una conciencia esencial de que no estamos solos, de que la evolución y el bienestar de la humanidad se hacen de uno en uno, con la voluntad de cada individuo
Hay gente que mataría o moriría por tener un poquito de fama.
Y hay otro tipo gente: la inseminadora (mujeres y hombres). Sobre los que buscan tener importancia personal ya se habla demasiado. Hablemos de los inseminadores. Quizá seas uno de ellos (¡casi seguro!). Y empecemos por aquí: todos los humanos tenemos en común un conjunto de necesidades: de cobijo, de alimento, de agua, y también, de afecto, de pertenencia, de reconocimiento básico… Pero algunas personas tienen, además, necesidades de otro orden. Se llaman metanecesidades y son las que se corresponden con un plano más profundo: las que reclama el espíritu. Dentro de ellas hay una a la que responden los inseminadores: dejar una huella. De qué se trata? Veamos…

Inseminar es una palabra hermosa: significa “esparcir semillas”. La gente inseminadora anda polinizando a otra gente, porque, lo sepa o no, está vibrando en conjunto con muchísimas otras personas que, en todo el mundo, harán alguna tarea para que otros reciban claridad, alegría, conocimiento, afecto, belleza… Como decía Ralph W. Emerson, están resueltos a dejar este mundo aunque sea un poquito mejor que como lo encontraron. Eso es “dejar una huella”. En su ámbito de trabajo, en su familia, en su barrio, en su país, en el mundo… En el “dejar una huella” hay una conciencia esencial de que no estamos solos, de que la evolución y el bienestar de la humanidad se hacen de uno en uno, con la voluntad de cada individuo.
A veces, la intención de dejar una huella acarrea la admiración de los demás. Pero otras, la tarea es silenciosa, anónima. En ocasiones, el inseminador no alcanzará a ver el fruto de su intento. En otras, recibirá incomprensión, burla, rechazo. Si así te sucede… ¡cuidado! Que eso no te introvierta, porque lo que no se da se pudre. Si el intento viene del espíritu, lo que el inseminador experimenta es un sentido de responsabilidad: porque responsabilidad significa “responder” (en este caso, responder al destino del espíritu, pujando colectivamente hacia lo luminoso) .Y si por allí se cuela el deseo de fama… ser gentiles con él: es el animalito interno que, desde el ego, busca ser admirado por su manada.
Pero sepamos que no es lo importante: lo importante es… dejar una huella.
VIRGINIA GAWEL

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