Hay personas que llevan meses sonriendo sin sentir absolutamente nada.
Ni la familia.
Ni la pareja.
Ni los amigos.
Porque aprendieron a funcionar mientras se derrumbaban por dentro.
Se acerca más cuando lloras.
Duerme contigo en las noches difíciles.
Permanece en silencio a tu lado cuando ya no tienes energía para hablar con nadie.
Como si pudiera sentir aquello que los demás ignoran.
Porque el gato no exige explicaciones.
No juzga.
No interroga.
No intenta arreglarte.
Simplemente permanece.
esa presencia silenciosa puede convertirse en el único refugio emocional que le queda.
y terminan salvando una vida sin que nadie lo entienda realmente.
Porque a veces el alma no necesita palabras.
Solo necesita sentir que todavía hay algo en el mundo capaz de quedarse cerca sin hacer daño.
—
¿Tu gato llegó a acompañarte…
o llegó a rescatarte?
—
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