La excelencia nunca es un accidente.
Siempre es el resultado
de una alta intención…
un esfuerzo sincero…
y una ejecución inteligente.
Piénsalo.
No se trata solo de querer algo.
Se trata de sostener ese querer
cuando se vuelve difícil.
Cuando no tienes ganas.
Cuando nadie te reconoce.
Cuando el progreso todavía no se ve.
Ahí se construye la excelencia.
No en los momentos fáciles.
En la constancia silenciosa.
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