Padre ausente
El
dolor que se siente por un padre ausente, es difícil de superar. El
saber que nos engendró, y luego se marchó. Es un dolor que queda
profundamente arraigado en el alma y es la fuente de muchos conflictos
de pareja inclusive de inseguridades y adicciones.
Complejidad de la ausencia del padre
La ausencia de uno de los padres, tiene un efecto negativo en la vida de un hijo. Y marca toda su vida.
Es
mucho más intenso, cuando es la madre la ausente. Debido a que con ella
el niño establece un vínculo muy cercano, desde el momento de la
gestación. Por lo tanto, es más devastador que la ausencia de un padre.
Pero,
el padre ausente no es menos importante. Porque de él tomamos el
apellido y por ende nuestro reconocimiento y proyección al mundo.
El niño, que tiene un padre ausente.
Suele tener sentimientos de inadecuación. Porque no logra comprender, las razones para tal abandono.
«Así fueron mis padres y así está bien para mí. Recibí todo lo que necesito, otros me han ayudado y ahora hago algo con ello.»
Bert Hellinger
¿Qué puede acrecentar el dolor por un padre ausente?
Lo que nos cuentan.
¿Qué
nos dijo mamá? ¿Qué nos dijo la familia? Lo que nos cuentan nuestras
figuras de autoridad. Sus sentimientos con respecto al padre ausente.
Influyen directamente en la opinión de los hijos.
Pero,
no debemos olvidar que cada quien vive su historia a su manera. Y que
lo que nos han contado, es una visión sesgada de la realidad. . Y la
mayor parte del tiempo, está cargado del victimismo o resentimiento. El
otro progenitor no está presente para defenderse.
Cuando
la historia es contada desde el victimismo, la rabia, el rencor o la
inmadurez de no asumir la cuota de responsabilidad. Afecta negativamente
al hijo, porque empieza a rechazar en sí mismo. Al padre ausente. Todo
esto lo lleva a sentirse culpable y desarrollar resentimiento. O bien,
puede empezar a tomar actitudes del padre ausente, de manera
inconsciente.
También
se puede dar el caso, que el padre ausente haya muerto. En estos casos,
se le idealiza. Hasta tal punto que nunca siente que pueda estar a la
altura del mismo.
Lo que deseamos creer
En nuestro corazón de niño, añoramos al padre ausente.
En
consecuencia, idealiza al mismo. Teniendo una perspectiva fantasiosa de
él. Suele suceder, cuando no se habla, del progenitor ausente. Si
pregunta, el progenitor presente se niega a decir nada.
Entonces,
el hijo suele soñar con este padre y se hace mil historias de él. Se
tienen expectativas de que algún día aparezca. Y le explique lo que
ocurrió, y le demuestre amor. Lo más triste, es que esas expectativas se
proyectan sobre la padre.
La realidad
Es
duro aceptar que nuestro padre nos ha abandonado y no quiere saber nada
de nosotros. Por las razones que sean. En la mente del niño es algo
difícil de digerir. Pero ante la mirada del adulto es algo a lo que se
puede Asentir y renunciar a él o ella para siempre.
Con
la “la mirada sistémica”, soy capaz de mirar la situación como adulto.
Respetando lo que ha sucedido con nuestros padres. Dónde en lugar de
procurar idealizar o buscar respuestas. Simplemente tomo con humildad.
todo tal como es.
Sin idealizar o satanizar a ninguno de mis padres. Si no que reconozco que vengo de los dos y son los perfectos para mí.
¡Quiero sanar la relación con mis padres!
Cuando
uno de los progenitores está «embrollado» sistémicamente, con su
sistema de origen. No puede estar presente para sus propios hijos.
Internamente está intentando resolver los asuntos de su familia de
origen.
«Si
en los padres se observa una implicación sistémica y emplean su energía
vital en la búsqueda de un equilibrio en su sistema de origen, no
estarán disponibles para el niño en calidad de padres.»
El progenitor ausente tiene un «movimiento interrumpido»
Cuando
el amor entre el progenitor y el hijo, deja de fluir. Se llama
movimiento interrumpido. El amor sigue estando allí, aún en el
resentimiento. Pero no fluye, se queda estancado.
Cuando
el niño no se siente amado por sus padres, siente un profundo dolor.
Luego más adelante los rechaza y niega el amor hacia ellos. Aunque se
encuentre resentido en apariencia.
Eso hace, que cree barreras o corazas para el amor. «No sabe amar como
adulto». Por lo tanto, no sabe cómo expresar amor a sus propios hijos.
Porque con éstos, se abre su propia herida.
Si
te has sentido abandonado, por uno de tus progenitores. Tienes que
aceptar que tienes abierta una herida. Ya no puedes volver el tiempo
atrás. Pero si te puedes, empezar a sostener por ti mismo.
Desarrollando, ese padre y esa madre interna. Haciéndole comprender a
tu niño interno, que no fue su culpa. Que lo importante ahora, es que no
se abandone a sí mismo. Puedes ver más información en mi libro «Pido
Permiso a mis padres»
Ocupar tu lugar
Comprender
que ante tus padres siempre serás el pequeño. Cuando les reclamas, te
posicionas en lugar superior a ellos. Sólo cuando eres capaz de
mirarles, sin buscar explicaciones. Te empoderas de tu propia vida y
ocupas tu lugar.
Dejar de buscar al padre ausente
En
la búsqueda está presente el deseo infantil de la explicación o
justificación del abandono del padre. Y esto, acarrea en uno de los
progenitores rabia y en el otro culpa. Porque se reavivan sus
sentimientos. Y tus expectativas, pueden quedar totalmente defraudadas
abriendo una nueva herida.
Buscar al padre ausente dentro ti
La
mitad de tu ser está formada por ese padre ausente. Y en la medida que
te conoces, en esa misma medida conoces a tu padre. Dentro de ti
permanecerá por siempre, lo quieras o no. Admite el amor que sientes por
él y deja que fluya.
Ejercicio para un padre o madre ausente
Busca un lugar tranquilo, donde puedas centrarte en tu respiración y no te interrumpa
Expresa sintiendo el siguiente texto
Papá o Mamá, te amo profundamente. Aunque me cueste admitirlo.
Siento mucho dolor por tu ausencia.
Sé que nunca podré llenar tu ausencia. Pero también sé que vives en mí.
Me despido de ti y haré algo bueno con lo que me has dado.
¡Gracias por la Vida!
No hay comentarios:
Publicar un comentario