Respeta
tu proceso. Puede que los demás lo estén haciendo de otra manera, que
sus modos de ser y de actuar les sirvan en su día a día, pero ello no
quiere decir que lo que les sirve a ellos tenga que servirte
necesariamente a ti. No existen caminos idénticos. No existen verdades
absolutas.
Cada
persona tiene sus propias experiencias, sus propios aprendizajes y su
propia manera de sentir y percibir la realidad. Ten el valor de
alinearte con la tuya y de elegir aquello que SÍ va contigo, aunque
otros te digan que tu camino no es el correcto y que solo existe una
única vía (la suya, curiosamente...). Siente, crea y moldea tu verdad.
Camina a tu ritmo y decide a cada paso lo que te conviene. Permite que
tu corazón sea el que elija: él es el único que, más allá de opiniones,
sugerencias y verdades de otros, puede guiarte hacia la realización
personal. 
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Javier López Alhambra
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