A nuestra edad
ya no se ama por impulso,
se ama despacio,
como quien protege una llama
en medio del invierno.
A nuestra edad
ya no se jura eternidad,
se ofrece compañía…
que muchas veces
es más honesta que el tiempo.
A nuestra edad
el amor ya no grita.
Se queda.
No promete el cielo,
pero ayuda a sostener la tierra.
A nuestra edad
el amor no pide juventud,
solo dos manos sinceras
capaces de caminar juntas
cuando la tarde comienza a caer.
Si mañana el tiempo pesa,
que nos encuentre así…
riéndonos de los caminos andados,
agradeciendo los días vividos
y la suerte de seguir aquí.
A nuestra edad
ya no tememos tanto perder,
porque aprendimos
que amar
no es poseer ni retener,
sino creer.
Creer en una mirada.
Creer en una voz.
Creer en la compañía sencilla
de alguien que decide quedarse.
Porque el amor verdadero
no tiene edad…
tiene verdad.
Javier Juárez Copyright
No hay comentarios:
Publicar un comentario