Esto quiere decir: ni mejor ni peor, ni por arriba ni por abajo, ni por delante ni por detrás, si no lado a lado como iguales. A veces esta igualdad de rango no es tan sencilla de cumplir. Algunas personas activan esquemas de relación en la pareja donde se sienten mejor tomando una posición de superioridad o de inferioridad, por ejemplo dando mucho y teniendo al otro en deuda, menoscabándolo o empequeñeciéndolo un poco. O poniéndose en dependiente y demandante, como una panza grande que jamás está saciada, que sin duda pertenece al guión y la trama infantil de la persona, lo cual obliga al otro a dar y dar y al mismo tiempo sentir que nunca es suficiente. Hay que cuidar siempre en la pareja que se dé el equilibrio para que los dos sean iguales de rango, igualmente dignos y que uno no se sienta con demasiados derechos sobre el otro, o con demasiadas deudas. Cuando experimentamos derechos sobre el otro es porque le dimos mucho y está en deuda; o experimentamos deuda porque el otro nos dio mucho y no podemos compensarlo. Entonces se activa un movimiento de incomodidad en el pecho, en el cuerpo, que hace que ya no nos sintamos tan fluidos, ni podamos mirar claramente a los ojos de la otra persona. Deudores y acreedores ya no se miran confiadamente a los ojos, y experimentan el deseo de aliviar su tensión yéndose. Por esto alguno que dieron mucho quedan sorprendidos cuando su pareja se va. No entienden por qué, con lo mucho que dieron, sin percibir que fue precisamente por esto. Algunos encuentran mayor seguridad en el control que en el amor, y en ocasiones dar mucho es una forma de control. Pero debemos saber que la pareja es un encuentro entre igualmente adultos, y no funciona cuando la pareja es un encuentro entre un adulto y un niño, o entre dos niños donde uno juega el papel de sobreadulto y el otro de dependiente y empequeñecido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario