domingo, 30 de octubre de 2022

EL DIABLO Y SUS DISFRACES (Por José Miranda)

 

Hola gente, como en estas fechas casi todos hablan de los santos, pues yo para equilibrar voy a hablar refiriéndome  al diablo, ya os informé en la publicación anterior que una parte de mi realidad es bastante diablesca y eso me permite hablar con conocimiento de causa.

Hay muchas personas con gran maestría y arte a la hora de disfrazarse, pues es de suponer que el diablo es maestro en ese arte, y de hecho es el que más ejerce porque para nada le interesa ser descubierto y que le identifique como lo que es, le interesa suplantar el personaje de santurrón y buena persona, para que los demás se confíen y así poder actuar a su anchas.

Muchos de todos los que en internet y otros medios hablamos del amor, misericordia, bondad y otras prácticas de hermandad, si nuestra obra del diario no certifica nuestro discurso, puede que el que predica sea el “mitómano” que llevamos dentro, es decir, el diablo disfrazado de santurrón que le gusta y necesita quedar a bien e impresionar, pero le falta amor verdadero y capacidad de sacrificio y entrega para repartir en el diario los dones que predica.

Creo y así lo expreso que todos tenemos algo de relación con el diablo, salvo algunas excepciones muy particulares de Seres muy evolucionados que están aquí entre nosotros en misión fraterna, para de alguna forma o manera ayudarnos en el proceso de “despertar”.

Y el  diablo es el diablo, tanto si se manifiesta a través del rico, del pobre, del religioso, del ateo del poderoso o de aquella persona humilde, aunque por supuesto que prefiere actuar a gran escala, a lo grande, y es por eso que de hecho oficia en los “púlpitos” en los “tronos” de poder y mando, y en los centros de poder social, y en todo lugar donde se muevan valores a gran escala.

Pero todas estas prácticas y artimañas se llevan a cabo de forma muy disimulada, utilizando a ser posible el disfraz del “santo” o buena voluntad, para no ser descubierto y así poder seguir actuando en nombre del bien, pero haciendo el mal que es lo propio del diablo.

Por tanto, creo que el Rey del disfraz es sin duda el diablo, y oficia en casi todos nosotros aunque pensamos que eso es imposible o falso, a mi me costó el darme cuenta pero en base a mucha auto-observación me quedó muy claro que de momento una gran parcela de mí está ocupada por él, y creo que forma parte de los procesos de aprendizaje y capacitación espiritual, por eso no hay que escandalizarse, lo que procede es observar, descubrir, conocer impulsar hacia la luz e integrar, es lo que pienso.

Se hace imprescindible el observar los pensamientos, sentimientos, deseos y la acción, es ahí donde se descubren todas estas realidades, un saludo y hasta la siguiente.

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