jueves, 16 de febrero de 2023

EL SENTIDO DE LOS CUENTOS ESPIRITUALES (Por Anna Frias)

 Los cuentos espirituales y el legado de los maestros
El cuento espiritual es un espejo mágico en el que podemos penetrar para reconocernos. Tal vez por eso, desde la antigüedad inmemorial, las historias y relatos han sido portadores de conocimiento e instrumentos de comprensión. Los cuentos espirituales o cuentos enseñanza son una forma natural de transmitir mensajes y conocimientos y han sido utilizados por las culturas de todo el mundo. Poseen la cualidad de mostrar ideas de manera instantánea, que de otro modo y a través del intelecto serían muy trabajosas de explicar, comprender y compartir.
Por eso las historias-enseñanza suelen ser muy breves y de corte paradójico, dirigidas a provocar el despertar de la conciencia. En cierto modo, todos estos cuentos andan detrás del objetivo de crear una pequeña revelación interior que desbloquee los dogmatismos y creencias estrictas que han quedado fijadas en cada uno.
El lenguaje metafórico empleado en relatos y cuentos es, posiblemente, el recurso educativo y terapéutico más antiguo de la humanidad. De él se valieron los grandes maestros y las tradiciones religiosas. Dentro de la tradición judía, el jasidismo creó un importante caudal de literatura utilizando cuentos para transmitir enseñanzas de orden moral, ético y religioso. El budismo utilizó los relatos para sus enseñanzas. Dentro de la tradición islámica, el sufismo creó una gran cantidad de historias que transmiten su visión del mundo. A veces sorprendentes, a veces enigmáticos y, en muchas ocasiones protagonizados por el insólito mullah Nasrudín.
“En todos estos cuentos se utiliza la parábola, que es una breve comparación basada en una experiencia cotidiana de la vida, cuyo fin es enseñar una verdad espiritual
No son fábulas ni alegorías porque se basan en un hecho o una observación real o por lo menos verosímil. El método de enseñanza por historias, por su efectividad, es muy difundido y muchas tradiciones espirituales lo vienen utilizando desde hace muchos siglos o milenios como un medio muy eficaz para contener y transmitir conocimiento y verdades profundas. En el Evangelio, las de Jesús se llaman parábolas. Tan inspiradora es la Biblia, como el Talmud, el Baghavad Gita, las gatas de Zoroastro o el Corán, pero también puede serlo un cuento infantil, sobre todo si en él se encuentran ocultas y veladas verdades universales”.
“Cuando los grandes maestros querían superar todo encierro intelectual porque sentían las limitaciones de la definición, recurrían a la parábola, a la fábula, al mito, a los sueños o al cuento
El cuento es un hechizo poderoso y en los tiempos actuales en que es tan grande la superficialidad del hombre, se hace indispensable ofrecer estos estímulos de elevación y creatividad. El cuento es un relato que despierta interés. Libera con gracia la capacidad expresiva de quienes lo comparten; despierta el potencial imaginativo latente en individuos y comunidades, nos torna más receptivos. Se festeja por el poder que encierra un final sorpresivo, sugerente, y sanador.” Y para ejemplificar sus palabras, Mariscal elige un cuento “sanador”:
Sabiduría para meditar
Stella Maris Maruso es especialista en Sanación Biopsicoenergética y creadora de un método para el desarrollo de la Espiritualidad y la transformación de la conciencia denominado “Camino Evolutivo”. En la Fundación Salud, Stella propone cada miércoles y viernes meditaciones guiadas para alcanzar el despertar de la conciencia y la sanación integral. Y para ello se vale de cuentos espirituales recopilados de diversas religiones, países y culturas que constituyen parte de la herencia espiritual de la humanidad. “Todos ellos pertenecen a los archivos secretos del corazón del hombre –dice Maruso-. Los relatos parecen simples pero son de un contenido muy profundo y revelan aspectos universales de la condición humana. El espíritu de un cuento es una sabiduría que no puede expresarse con palabras. En las meditaciones de nivel 1 comenzamos con música, baile y canto a fin de bajar la frecuencia cerebral y predisponernos a sentir y vivenciar, sin el ruido de la mente, la silenciosa enseñanza que se esconde en cada cuento espiritual. Continuamos luego con una relajación profunda y a través de la visualización o la imaginación creativa puede suceder que, ‘casualmente’, nos descubramos a nosotros mismos despiertos y transformados. Esto es lo que la sabiduría del cuento pretende, que cambiemos sin ningún esfuerzo, sin interpretaciones mentales, sino a través de la activación de nuestra sensibilidad, y resultemos transformados por el simple hecho de despertar a la realidad”.
Anatolio Freidberg, reconocido terapeuta holístico mexicano, fundamenta la forma en que estos cuentos hacen eco en nuestro interior: “Una de las grandes ventajas de los cuentos es que penetran dentro de uno sin ofrecer mucha resistencia, debido a que su contenido no es considerado agresivo y así no son filtrados por nuestros sistemas de filtros mentales y psicológicos que nos impiden en gran medida asimilar o absorber cosas nuevas, en gran parte como un mecanismo de defensa y autoprotección. El cuento hace funcionar los dos hemisferios cerebrales de forma conjunta”.
El uso de las historias, tiene entonces varios propósitos. Están basadas en la convicción de que uno no puede conocer la verdad, a través de indicaciones directas. Cada persona debe sentirla y experimentarla por sí misma. Normalmente muestran, tanto de forma gráfica como en una forma que se transmite subconscientemente, la búsqueda de lo que se podría llamar Realidad o Realidad aproximada. Es importante remarcar que un solo cuento puede tener distintos niveles de comprensión y actuará de acuerdo al estado del que lo escucha o lee.
Otra forma de describir el efecto de una historia-enseñanza, es diciendo que conecta con una parte del individuo que no puede ser alcanzada por ninguna otra forma y que establece en él una forma de comunicación con una verdad no verbalizada más allá de nuestras dimensiones habituales.
Aunque en la superficie estos cuentos sólo parecen meros relatos folklóricos, contienen en sus personajes, tramas y estructura; imágenes-patrones y relaciones que nutren una parte de la mente imposible de desarrollar a través de métodos más convencionales, incrementando así nuestra comprensión, flexibilidad y amplitud de visión.
La propuesta es entonces, aprovechar y descubrir la sabiduría que encierran los cuentos espirituales porque, como dice Stella Maris Maruso, “si hemos de despertar algún día, ¿por qué no ahora?”

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