Lo
vivido forma parte de nuestras historias, nos guste o no; son parte de
un capítulo más que no se puede modificar. Esto es lo curioso de un
escritor el que antes de la historia final puede revisar y reescribir
muchas páginas, lo que no sucede con la historia de nuestras vidas, ésta
simplemente se construye con cada uno de nuestros días, se hilvana con
el fino hilo de cada una de nuestras decisiones. Sin embargo, esas
páginas que encierran vivencias que han causado un hondo pesar en
nuestros corazones deben cerrarse de forma apropiada, pues el cerrarlas
dejando tras ellas una huella honda de resentimiento, rencor o tristeza
solo nos causará más daño. Es por esto que a veces debemos permitirnos
echarle un vistazo a ese "pasado" tan doloroso, pues solo reviviendo
esos recuerdos podremos salir airosos de ellos; las heridas del espíritu
a veces se resuelven de la misma forma que las heridas del cuerpo, pues
cuando una herida ha cerrado con infección interior, es necesario
volverla abrir para limpiarla adecuadamente y así empiece recién su
sanación total. Si no somos capaces de limpiar adecuadamente las heridas
del alma, tarde o temprano nos causaran más daño que la herida inicial.
El espíritu precisa limpiarse de todos esos sentimientos que afectan
negativamente el curso normal de nuestra vida. Un simple repaso de lo
que hemos vivido que causa un hondo pesar nos llevara a abrir heridas
que creíamos cerradas, nos llevara a recordar episodios dolorosos en los
que probablemente debimos haber perdonado o quizá debimos habernos
perdonado por los errores que cometimos. El revIvirir un episodio
doloroso nos llevara a ver con más objetividad lo sucedido, nos llevará
comprender la forma de actuar de quien nos haya herido o nuestro propio
accionar, y es que las personas (incluyéndome) no somos perfectos,
cometemos un sin fin de errores y estamos hechos de virtudes y de
defectos.
-SAIA-
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