martes, 25 de abril de 2023

PAZ INTERIOR (Por Leon Wenborne)

 

 Vivimos en una sociedad convulsa que nos obliga a tener vidas demasiado agitadas en las que no paramos ni un segundo. Si nos descuidamos, nos vemos arrastrados por un torbellino de tareas, la mayoría de ellas insignificantes, pero que no nos dejan ni un minuto libre. De hecho, estamos tan imbuidos en este ritmo que a veces, cuando tenemos un poco de tiempo para nosotros mismos, nos sentimos culpables.
Sin embargo, hay un momento en que es necesario decir “¡basta!”. Basta a las preocupaciones sin sentido y al ritmo de vida agobiante. Basta a las presiones sociales y al deseo de hacer todo de manera perfecta.

Reencontrar la paz interior es fundamental. Por eso, de vez en cuando es imprescindible relajarse un poco, tomar una pausa y darle un nuevo orden a nuestras prioridades.
La paz interior es una sensación subjetiva de bienestar, es impalpable pero muy real ya que nos llena de una profunda tranquilidad. Se trata de un estado en el que nos liberamos de las principales preocupaciones, miedos, estrés y sufrimiento.
Sin embargo, la paz interior implica mucho más que liberarse de las emociones y sentimientos negativos, también significa ser conscientes de las maravillas de la vida y sentirse plenamente conectados con el universo y con nosotros mismos.
La paz interior es una sensación de calma en la que dejamos de batallar contra los pensamientos y las emociones negativas y perturbadoras, aunque eso no significa que no existan sino que dejan de dominarnos y de causarnos daño. Es un estado en el que nos apartamos mental y emocionalmente de los problemas y conflictos cotidianos haciendo un alto en la vertiginosidad de la rutina diaria.
Muchas personas piensan que es imposible alcanzar un estado de paz interior. Afirman que la vida cotidiana es tan incierta y a veces tan caprichosa, que no es posible encontrar la serenidad. Y es cierto, al menos para estas personas. Cuando tenemos un locus de control externo y cualquier situación tiene el poder de incidir negativamente sobre nosotros y hacernos perder la calma, es imposible encontrar la paz interior. Estas personas son como hojas movidas por el viento.
Sin embargo, eso no implica que sea imposible alcanzar la paz interior. Cuando tenemos un locus de control interno podemos decidir qué guerras vale la pena luchar. Una vez que tomamos las riendas de nuestra vida, podemos aspirar a la paz interior.
Por tanto, la paz interior no es algo que se encuentra a lo largo del camino, es una decisión personal, es algo que podemos construir asumiendo conscientemente aquellos comportamientos que nos pueden dar serenidad.

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