En el libro Los Tres Ojos del Conocimiento, Ken Wilber explica cómo el cuerpo, la mente y el espíritu se manifiestan de forma distinta, siendo importante un desarrollo integral, que abarque estas tres partes del ser humano.
El ojo de la carne, son los sentidos, el ojo de la mente, es el pensamiento lógico y abstracto, y el ojo de la contemplación, es el contacto con el mundo sutil y las percepciones espirituales.
Socialmente las expresiones máximas de estas tres partes del ser, las vemos manifestadas en las artes, las ciencias y misticismo.
Podemos ver que la
totalidad del ser se desenvuelve en estas tres manifestaciones, pero en
cada una de ellas existe una sublimación acentuada de una de estas tres
partes.
Neale Donald Walsch, en el libro Conversaciones con Dios dos expuso:
Cuando vives como una criatura unifacética, te quedas preso en los asuntos del cuerpo: dinero, sexo, poder, posesiones, satisfacciones físicas, seguridad, fama.
Cuando vives como una criatura bifacética, amplías tus intereses para incluir asuntos de la mente: Compañerismo, creatividad, estimulación de nuevos pensamientos, ideas nuevas, creación de nuevos objetivos, nuevos retos, crecimiento personal.
Cuando vives como un ser de tres partes, por fin alcanzas un equilibrio contigo mismo. Tus intereses incluyen asuntos del alma: identidad espiritual, propósito de vida, relación con Dios, la senda de evolución, crecimiento espiritual, destino fundamental.
Es importante para un psicólogo transpersonal, tener la experiencia y los conocimientos en estas tres áreas. Los jefes de sectas sueles presentar personalidades paranoicas, ciertos místicos presentan rasgos esquizofrénicos, al no existir una cultura espiritual, las personas sin conocimiento en el tema fácilmente pueden confundirse.
Muchos asisten a terapia por crisis existencias y experiencias místicas, y por su falta de información y apoyo social, creen que se están volviendo locos, ya que no han podido integrar estas experiencias a su vida cotidiana. Si estas personas asisten a psiquiatras o a psicólogos convencionales, es muy probable que se confundan estas experiencias con paranoias, delirios de grandeza, bipolaridad o esquizofrenia.
Desconociendo la posibilidad de un desarrollo psíquico y experiencias espirituales reales. Los psicólogos transpersonales tienen un área de trabajo importante en este tema, es importante aclarar científicamente y dar apoyo a la sociedad, frente al tema de la falsa espiritualidad.
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