En mi opinión, desperdiciamos mucho tiempo y mucha energía en
mantenernos aferrados a los apegos ya que, generalmente, sólo nos
aportan frustraciones, disgustos, rabia, y desengaños.
Lo que voy
a relatar lo manifiesta de un modo muy gráfico. Otra persona y yo
compramos hace un par de años dos ordenadores idénticos: el mismo día,
la misma marca, el mismo modelo, y sólo se diferencian en el color, ya
que el mío es negro y el otro es rosa. El mío ha funcionado y funciona
perfectamente, sin ningún problema en todo este tiempo. El otro ha
tenido problemas desde la primera semana y lleva varios meses sin
funcionar –y, por lo tanto, sin poder ser usado- pendiente de llevarlo a
arreglar.
He decidido comprar uno nuevo y le ofrecí a la otra
persona regalarle el mío. No, dijo. Que no. Que el suyo es el rosa y que
ella quiere el rosa. No han servido ninguna de mis argumentaciones: que
lo puede usar desde ya, que no tendrá que molestarse en llevarlo a
arreglar y recogerlo después, que no tendrá que seguir gastando más
dinero en reparaciones, que el color no es importante porque sólo lo usa
en su domicilio… Que no. Que es el SUYO. Y ahí se le notaba el apego a
la máquina.
Porque sólo es una máquina. Las cosas sólo son cosas.
A un ser vivo –persona o animal- que responde afectivamente en una
relación se le puede tomar cariño o se puede llegar a intimar, pero con
una máquina…
Está claro que su relación con la máquina no es
satisfactoria ni le aporta nada interesante o provechoso, así que… ¿Por
qué o para qué seguir apegado a ella?
Ahora, si lo deseas,
extrapola esto a cualquiera de esos aspectos, actos, costumbres o
relaciones tuyas, en los que sospeches que puedes encontrar que hay un
apego.
Observa con imparcialidad, desde fuera, como si fuera algo desconocido que ahora tienes que conocer y comprender.
Y te recomiendo que lo revises todo, incluso lo que aparente estar bien.
¿Encuentras algún apego emocional o personal con alguna cosa o con alguien?
Porque lo mismo que no son interesantes –ni necesarios- los apegos con
las cosas, tampoco son interesantes –ni necesarios- los apegos con
algunas personas.
Revisa todo aquello que en alguna ocasión te ha
dejado aunque sea una leve inquietud, una callada desaprobación, una
sensación desagradable… o la más grande frustración y el más grande
dolor.
Y deshazte de ello.
Presérvate.
Evita que las cosas o las personas te perjudiquen.
Ponte a salvo.
Uno de los problemas más notables de los apegos es que ellos nos tienen
prisioneros en una relación que no siempre es satisfactoria, pero
tampoco nosotros hacemos nada por escapar de esa relación que es insana
en demasiadas ocasiones.
Revisa, con tiempo, con atención, todo o
casi todo, sin pre-juicios y sin dar nada por eliminado hasta verificar
que se puede descartar.
Y date cuenta de esto: No tenemos apegos, ellos nos tienen a nosotros.
Elimínalos y tendrás acceso a una paz y una satisfacción que te alegrará. Y mucho.
Te dejo con tus reflexiones…
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Francisco de Sales
lunes, 26 de junio de 2023
MANTENER LOS APEGOS ES CONTRAPRODUCENTE (Por Francisco de Sales)
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