Lo más importante para sanar y convertirme en una persona completa es que acepte todo lo que forma parte de mí. Acepto los momentos en que he hecho bien las cosas y los momentos en que no las he hecho tan bien, los momentos en que he tenido miedo y los momentos en que he amado, los momentos en que he actuado de un modo necio e insensato y los momentos en que me he comportado de una manera inteligente e ingeniosa, los momentos en que he hecho el ridículo y los momentos en que he triunfado. Todo eso forma parte de mí. Muchos de mis problemas provienen de rechazar partes mías, de no amarme total e incondicionalmente. No miro hacia atrás en mi vida con vergüenza. Veo el pasado como una parte de la riqueza y la plenitud de la vida. Sin esa riqueza y esa plenitud, no estaría hoy aquí. Cuando me acepto por completo, me convierto en una persona sana y entera.
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