El ser consciente de sí mismo nunca compite, porque se da cuenta de que para la existencia no existe un ganador ni perdedor, sino una vivencia presente.
El ser consciente se da cuanta que el mejor no es aquel que es más inteligente, más veloz ni más fuerte, sino aquel que confía en sí mismo y se acepta tal cómo es.
El ser consciente se da cuenta de que el sufrimiento es una decisión mental y no existencial.
El ser consciente sabe quien es y no le importa lo que otros piensen de él, porque lo más importante es lo que él piense de sí mismo.
El ser consciente es responsable de su experiencia humana y no necesita depender de nadie para experimentarla a su manera y en el momento presente.
El ser consciente se da cuenta y reconoce que la mente divide y el corazón une, entonces él busca unir, antes que dividir
El ser consciente se da cuenta de que la paz no es algo que hay que buscarla en el mundo exterior, sino que es una vivencia individual en la quietud de la mente.
El ser consciente sabe que aquel que no es responsable de su vida, critica y juzga lo que otros hacen, sin darse cuenta lo que él hace, tratando de demostrar que él es mejor.
El ser consciente se da cuenta de que para amar no necesita dar ni recibir amor, porque reconoce que el amor es parte de su ser y lo comparte sin exigir nada.
Aquel que está consciente de su existencia no cree en ella, confía en ella, porque la vida para él no es una creencia, sino una vivencia.
El ser consciente de su vida, cuida y respeta el momento presente, porque sabe que eso será su única casa donde vivirá el resto de su vida y ahí es donde también morirá.
El ser consciente se quiere y se respeta así mismo y está preparado para amar y respetar a los demás.
El ser consciente no se queja de la vida, acepta la vida en todas sus actividades naturales, sin culpar a nadie por sus decisiones.
El ser consciente acepta la vida y no la rechaza, porque si la rechaza se estaría rechazando él mismo.
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Tu eres el verdadero maestro, tu no eres ese cuerpo que sufre, tu misión es entrar en comunión con tu maestro interno, y con El y desde El sanar el sufrimiento de tu cuerpo físico, para convertirlo en canal transmisor de luz divina hacia todas dimensiones y direcciónes de tu entorno.
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Confía en lo que sientes
Quiero hacerte una pregunta: ¿qué te hace sentir más infiel, hacerle caso a tu mente o hacerle caso a tu corazón? La mayoría de las personas se sienten infieles a sí mismas cuando no escuchan su corazón. Cuando buscas una respuesta, el único lugar donde puedes encontrarla es en el silencio. En el silencio de estar dentro de ti, contigo, y es ahí donde encontrarás lo que necesitas.
Confía en lo que sientes; tu corazón siempre sabe la respuesta.
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