miércoles, 26 de junio de 2024

EL AMOR LIBERA (Por Leon Wenborne)

 

Si quieren experimentar el amor verdadero, no tienen por qué someterse a lo que el otro desea que hagan o fingir ser alguien que no son. El amor ideal sólo es posible entre dos personas sinceras, maduras e independientes.
Para cualquier persona sana, es tan natural enamorarse como para las plantas florecer en primavera. Aunque todos somos libres de enamoramos o de sentirnos atraídos por alguien, y aunque es cierto que nadie tiene derecho a inmiscuirse en los asuntos de los demás, no obstante me gustaría explicar cuán importante es no perder de vista el esfuerzo por nuestro desarrollo personal. Por supuesto, en el amor no hay reglas, como no las hay en el matrimonio, y nadie tiene derecho a restringir a otro de ninguna manera.
Para mí, el amor debería ser una fuerza que nos ayude a expandir nuestra vida, y que haga surgir nuestro potencial con nueva vitalidad. Pero, aunque esto es lo ideal, muy a menudo perdemos objetividad al enamorarnos. Hay preguntas que vale la pena hacernos: " ¿Su presencia me estimula a redoblar la dedicación a mis actividades, a ser una mejor persona? ¿O esta persona se ha convertido en el centro de mí vida y tiende a eclipsarme ?" , tal vez quiera dirigir todo lo que hago?.
Sí están descuidando su misión en la vida, sí debido a una relación sentimental olvidan el propósito de su existencia como sujetos autónomos, mucho me temo que han tomado por el camino equivocado. En vez de construir una pareja cerrada, un mundo donde sólo hay lugar para dos, es mucho más sano que cada uno aprenda de las virtudes y cualidades del otro y mantenga el esfuerzo por mejorarse y desarrollarse a sí mismo.
Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito. escribe: "El amor no consiste en dos personas que se miran una a la otra, sino en dos personas que miran juntas en la misma dirección". Aun cuando alguien intente usar el amor como evasión, la euforia no durará mucho tiempo. Y el choque con la realidad sólo traerá dolores y tristezas. Dicho de otro modo, no hay como escaparse de uno mismo. Cuando una mujer persiste en su propia debilidad interior, y trata de encarcelar a su pareja o viceversa el sufrimiento la perseguirá dondequiera que vaya. Es duro de reconocer, pero ningún ser humano puede encontrar la felicidad si no empieza por cambiar interiormente. Al mismo tiempo, la felicidad no es algo que puedan darnos los demás; no es algo que el ser querido venga a otorgarnos. Cada uno tiene que construirla por sus propios medios. Y la única manera de hacer es desarrollar nuestra personalidad y nuestros valores como seres humanos, dando máximo despliegue a nuestro potencial interior. El que, en nombre del amor, sacrifica su propio crecimiento y sus capacidades, jamás hallará una felicidad que le resulte convincente y satisfactoria.
El amor verdadero no vuelve dependientes a las personas y tampoco nos convierte en sus carceleros . Sólo puede tener lugar entre dos seres humanos fuertes, seguros de su individualidad. Quien posee un corazón egoísta y una visión superficial de la vida sólo podrá controlar a quien dice amar, más no es amor de verdad, es dependencia, temor o afán de poseer todo lo del otro. Si quieren experimentar el amor verdadero, no tienen por qué someterse a lo que el otro desea que hagan o fingir ser alguien que no son. El amor ideal sólo es posible entre dos personas sinceras, maduras e independientes.

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