miércoles, 26 de marzo de 2025

A VECES QUIERES PERDONAR, PERO SIMPLEMENTE NO PUEDES (Por Susana Rangel)

 

No es orgullo, no es rencor. Es que tu mente y tu corazón siguen protegiéndose del dolor.
Cuando alguien nos miente o traiciona, nuestro cerebro lo registra como una amenaza. No es una simple elección, es un proceso químico real. Se activan zonas del cerebro que reaccionan al dolor emocional como si fuera una herida física. Y como cualquier herida, aunque quieras actuar como si nada, el dolor sigue ahí.
Dios nos enseña a perdonar, pero también nos dio una mente que aprende de las experiencias. Por eso, aunque en tu corazón quieras darle otra oportunidad a alguien, hay una parte de ti que sigue en alerta. No porque no creas en el perdón, sino porque aún necesitas sanar.
La confianza no es un interruptor que se enciende y apaga, es un proceso. Y Dios no nos pide que confiemos ciegamente después de una herida, sino que sanemos con paciencia y sabiduría. Perdonar es un acto de fe, pero volver a confiar es un acto de tiempo y evidencia.
Si alguna vez has sentido que no puedes confiar tan fácil, no te culpes. No significa que no quieras perdonar, solo que aún estás sanando. Y si eres tú quien ha fallado, recuerda que la confianza no se exige, se reconstruye con hechos. Porque el verdadero perdón nace del corazón, pero la confianza solo vuelve cuando el alma se siente segura otra vez.
-Susana Rangel 🖤

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