¿Has escuchado esto alguna vez? “Ponte a estudiar, porque si no vas a terminar
vendiendo…”
Como si vender fuera una condena…
Como si ganarse la vida ofreciendo algo con honestidad fuera motivo de vergüenza.
La verdad es que vender es parte de la vida.
Vendes cuando convences, cuando inspiras, cuando propones una idea, cuando compartes lo que amas.
Estudies o no, en algún momento vas a tener que vender: tu talento, tu tiempo, tu visión.
Así que deja de mirar la venta como algo menor.
Vender también es servir, es ayudar, es transformar.
Y si eso es lo que haces cada día, entonces siéntete orgulloso.
Porque donde otros ven “solo un trabajo”,
Dios ve un corazón dispuesto…
Y ahí, justo ahí, es donde Él decide bendecir tus manos.
-Susana Rangel
No hay comentarios:
Publicar un comentario