Hola gentes, ¿os consideráis gente de bien, o gente de mal? es decir, buena gente o mala gente, yo creo que todos nos consideramos buena gente, es decir, gente de bien, pero a la hora de la verdad nuestro comportamiento es el que demuestra sin lugar a dudas una cosa u otra, no se trata de lo que pensemos o creamos de nosotros mismos, se trata de cómo nos comportamos, ya conocemos el dicho “por sus obras los conoceréis”.
Decimos que es gente de bien, o buena gente a las personas que mayoritariamente obran a favor y beneficio propio y común de forma natural y desinteresada, si en el actuar no se contempla el bien ajeno, o al menos el no molestar, perjudicar o dañar, entonces ya no pertenece al bando de persona de bien.
Y llamamos personas de mal, o malas personas a aquellas que piensan, sienten y actúan según sus gustos, preferencias y necesidades propias, sin que importe el perjuicio o daño que se pueda ocasionar sobre otras personas, animales o a la propia Naturaleza, para estas personas lo único importante es satisfacer sus propósitos, y debido a su falta de progreso espiritual suelen ser insensibles a las necesidades y padecer ajeno.
En muchos de los casos en que se califica a las personas como buenas o malas, el asunto es delicado y relativo, porque muchos de nosotros solemos rotular de buena o mala gente según nuestras formas de percibir, interpretar, valorar y conceptuar, todo está sujeto a nuestras capacidades de percepción, raciocinio y conceptuales, y de cómo tengamos configurada nuestra escala de valores y prioridades.
En varias ocasiones y a través de escritos anteriores, he asegurado que no existe gente mala y gente buena, que cada cual es lo mejor que puede ser y se manifiesta según su nivel de progreso mental, anímico y espiritual.
A lo largo y ancho del proceso de aprendizaje y capacitación, pasamos por los infinitos niveles del ser y el saber, y desde cada nivel las realidades respecto a una misma cosa o caso suelen ser diferentes.
Hablo con conocimiento de causa, porque yo en tiempos pasados pensaba, sentía y actuaba muy diferente de cómo lo hago al día de hoy, mi falta de desarrollo de la sensibilidad y otras facultades y cualidades afectaban a mi actuar, porque sabido es que solo podemos dar de lo que tenemos, y a causa de ello algunas de mis actuaciones dejaban bastante que desear, pero yo no tenía otra cosa para ofrecer, era el máximo nivel al que podía llegar, y entiendo que no es porque fuese gente mala ni buena, simplemente mi nivel no me daba para más, como el tema creo que resulta instructivo continúo en la 2ª parte, saludos.
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