No vamos a avanzar mucho en la serenidad de espíritu sin
reconciliarnos con el pasado. Si viejas heridas o conflictos causan
sufrimiento, necesitamos aceptarlos, perdonarlos y dejarlos ir.
Ninguno de nosotros escapa a la pena de ser herido por los demás en
algún momento de nuestras vidas. Algunas heridas son menores y fáciles
de ser aceptadas y trabajadas. Otras son tan profundas que dejan
cicatrices permanentes.
Ciertas palabras y acciones nos duelen tan profundamente que desarrollamos capas y capas de cicatrices psicológicas.
Existe un contraste entre las mentes que perdonan y las que no
perdonan. La mente que no perdona, ve el futuro como una repetición del
pasado y no tiene habilidad para cambiar.
La vida es temerosa, ella ve personas y acontecimientos de formas preconcebidas - formas que refuerzan sus creencias y temores negativos.
La mente que perdona es una mente libre. Ella no se fija en los conflictos del pasado. Puede evaluar personas y acontecimientos objetivamente y permanecer abierta a la esperanza, alegría y a las posibilidades del futuro.
La persona que no perdona se condena a sí misma a permanecer encerrada en su pasado doloroso. La razón más obvia para perdonar es aliviar los efectos debilitantes de la rabia y de los resentimientos crónicos. La rabia y el resentimiento son emociones poderosas, que consumen nuestras energías.
La vida es temerosa, ella ve personas y acontecimientos de formas preconcebidas - formas que refuerzan sus creencias y temores negativos.
La mente que perdona es una mente libre. Ella no se fija en los conflictos del pasado. Puede evaluar personas y acontecimientos objetivamente y permanecer abierta a la esperanza, alegría y a las posibilidades del futuro.
La persona que no perdona se condena a sí misma a permanecer encerrada en su pasado doloroso. La razón más obvia para perdonar es aliviar los efectos debilitantes de la rabia y de los resentimientos crónicos. La rabia y el resentimiento son emociones poderosas, que consumen nuestras energías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario