En mi opinión, la
grandiosidad de la vida se incrementa cuando se vive a conciencia y con
consciencia, porque cualquier otro modo de vivir, como el de pasar de
puntillas por la propia vida y evitando salpicarse, es una malversación
del bien más preciado que tenemos: eso a lo que llamamos VIDA pero que
es mucho más que una palabra.
Desatender la vida, desoírla, dejarla que se escape sin llenarla, es un despropósito y un error irreparable, ya que la vida es IRREPETIBLE e IRRECUPERABLE.
Podemos comprar otro televisor u otra lata de refrescos, pero no
podemos comprar –a ningún precio- otra vida; ni siquiera podemos
sobornar a alguien que nos pueda devolver los segundos malgastados, todo
aquello que dejamos sin llenar, la mirada que no supo ver, el
sentimiento que acallamos, las palabras que no dijimos o las que dijimos
mal.
Es lo que tiene esto de vivir, que no te da una segunda
oportunidad, que no puedes darle al rebobinado ni volver atrás para
colorearla.
TODO AQUELLO QUE NO SEA UNA SATISFACCIÓN SE PUEDE CONVERTIR EN UN ARREPENTIMIENTO.
Por eso es necesario repetirse lo que uno quiere hacer con su vida,
hasta que todo dentro de uno, incluidos los habitantes de la mente y
nuestro inconsciente, se den cuenta de la rotundidad incuestionable de
esta realidad, y asuman definitivamente la decisión -que ha de ser
contundente- de tomar el gobierno de la propia vida y no seguir en la
dejadez –cómoda pero doliente al mismo tiempo- de permitir que la vida
vaya por donde quiera mirándola desde el papel de víctima prisionera que
no puede hacer nada por evitarlo.
La atención es primordial en
esta noble tarea de VIVIR, y hacerlo bien requiere ojo y escucha, darse y
apreciar, ponerle ímpetu e intensidad, ser apasionado y también
reflexivo.
El esfuerzo y el valor son cualidades precisas, porque
el desánimo se puede presentar a deshora y sin dar aviso, porque la
apatía es sibilina y se presenta por la espalda, y porque llevamos
dentro alguien que se encuentra cómodo en esa postura de quedarse quieto
y quejándose en vez de atreverse con la dedicación plena que requiere
la vida para convertirse en LA VIDA.
Hay muchos modos de dejar
que se gaste el tiempo, pero sólo uno con fuerza suficiente para dotar
de VIDA a la vida: VIVIR A CONCIENCIA Y CON CONSCIENCIA.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
sábado, 10 de abril de 2021
VIVIR A CONCIENCIA Y CON CONSCIENCIA (Por Emma Fernandez)
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