miércoles, 20 de octubre de 2021

REFLEXIÓN, DEJAR CRECER (Por La Página de la Vida)

 Para que cualquier actividad o relación permanezca armoniosa y exitosa, debemos saber en qué momento intervenir y en cuál retirarnos. Como un jardinero, que planta las semillas de su jardín, y en el momento preciso actúa, las planta, las riega, y luego se retira de la escena, y permite que la naturaleza continué su trabajo. Sin embargo, de vez en cuando interviene otra vez para ver si hay suficiente agua, si los insectos están atacando las plantas, o si se necesita alguna otra cosa. Su papel es encontrar el espacio apropiado para que nazcan las semillas, con su potencial belleza y su singularidad.
Él no crea las flores, sino que facilita su expresión. Él no interviene demasiado, ya que eso podría causar interferencias. Después de plantar las semillas, no pide que haya un resultado inmediato, o no espera al día siguiente para ir y ver si han nacido. Hace su papel, cumple con su tarea, pero luego suelta y deja que las cosas sigan su curso, ya que entiende que el hecho de que surjan las flores no depende de él. Por supuesto, no se aparta demasiado tiempo, si lo hiciera, las plantas podrían morir por falta de atención, y los insectos y las malas hierbas podrían acabar con las plantas.
No deja ir demasiado ni se separa mucho tiempo, de forma que pudiera quedarse aislado del proceso. Sabiendo cuándo que germine lo bueno y positivo y crezca y se desarrolle en su propio momento. Es un arte el saber cuándo intervenir y cuándo retirarse.

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