sábado, 23 de octubre de 2021

UNA HISTORIA CON PERRO Y MORALEJA (Por José Miranda)

 

Buenos días gentes, ¿Va todo bien? Yo espero que si, yo en lo que respecta a estos últimos días hay de todo un poco, pues algunas de las lecciones del diario se ve que que no pongo la atención e interés que deberia y se me repiten con lo cual el trabajo interior se me acumula y a causa de ello tengo mis alti-bajos, pero solo se trata de aprender y corregir

En días pasados viví una pequeña historia que de vez en cuando me viene al oensamiento, y me parece instructivo el comentarla, pues resulta que soy amigo del perro de mi vecino, y salí a dar mi paseo de costumbre, y a mitad de trayecto me di cuenta de que me estaba acompañando, como en el itinerario a seguir hay un trayecto en carretera, decidí reñirle para que dejara de acompañarme, pues podía ser peligroso para el animal y también para algún vehículo, pero el animal insistía en acompañarme, simulé como si le fuera a agredir y no me hacía caso, el animal parecía estar muy confuso con mi actitud, pues siempre lo trato muy bien y se ve que no esperaba esta forma de trato, a base de insistir en simular que le iba a agredir al final se dio la vuelta, pero iba muy triste y de vez en cuando se paraba indeciso, confieso que me dio lastima del animal, porque de seguro que el no podía entender cuales eran los motivos reales de mi forma de actuar.

Como suelo hacer en muchas ocasiones, me he puesto a analizar el evento para ver si me podía servir como enseñanza, y le encontré la moraleja.

A veces en el caminar de la Vida nos proponemos ir en una dirección, o realizar algún preyecto, y empiezan a surgir inconvenientes y dificultades que imposibilitan el llevar a cabo nuestra decisión, es entonces cuando pensamos que Dios o fuerzas de la Naturaleza están en contra nuestra, no nos dejan llevar a cabo nuestro proyecto, y no lo entendemos, a mi me ha ocurrido en varias ocasiones y no podía entender el porqué o para qué, llegando en ocasiones a enojarme con Dios y algún Santo que otro.

El día de la historia yo me preguntaba, ¿ Y cómo le hago entender al animal que no intento agredirle?, que lo que intento es que no me acompañe para evitar posibles riesgos, pero no podía transmitirle esa información, ni el animal podría llegar a comprenderlo.

Posiblemente cuando se nos dificulta alguna labor o tipo de acción, puede deberse a que los Seres encargados de nuestra guía y custodia, intentan evitar que sigamos adelante por motivos que no nos pueden explicar, y que tampoco comprenderíamos, pero en el cumplimiento de su labor fraterna, hacen todo lo posible para conducirnos por el itinerario que corresponde al cumplimiento de nuestro destino o programa de vida. Y aquí termina la historia “perruna” de un día cualquiera en un lugar cualquiera, un saludo.

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