Mantienes que la vejez es algo real porque no sabes lo que es real. Por otra parte nadie es joven y nadie es viejo y nadie es niño. El interior no tiene edad, sólo cambia la forma exterior.
Si mis vestidos fueran viejos, ¿acaso dirías que yo soy viejo porque mis vestidos estén viejos? Y si mis vestidos son nuevos, recién salidos de la sastrería, ¿acaso dirías que yo soy joven porque mis vestidos sean nuevos?
El cuerpo no es más que un vestido. ¿Se puede decir que alguien sea viejo, joven o niño basándose en el cuerpo? ¿Por la forma, que está cambiando constantemente? Los que han llegado a saber dicen que la realidad es inmutable, que no cambia. Lo que va cambiando son los vestidos.
Justo antes de la muerte de Ramakrishna, cuando el médico dijo: «Ya no puede seguir viviendo», su esposa, Sharda, empezó a llorar. Y estas son las últimas palabras de Ramakrishna: «No llores, porque yo no voy a morir. Lo que el médico dice sólo tiene que ver con las ropas».
Ramakrishna, que murió de cáncer, dijo: «En lo que a mí concierne no tengo ningún cáncer. El cáncer es algo que concierne a las ropas. Así que acuérdate, cuando el médico diga que yo he muerto no le creas, créeme a mí; estaré vivo».
Y Sharda fue la única viuda en la India, en toda la historia de la India, que nunca enviudó; porque las viudas hindúes, cuando sus maridos mueren, tienen que cambiar su estilo de vida. No pueden usar ropas de color, porque el color se ha ido de sus vidas. No pueden usar ornamentos, porque ¿para quién?
Pero Sharda continuó igual que cuando Ramakrishna vivía. Y la gente pensó que se había vuelto loca, venían y le decían: «Sharda deja ya tus ornamentos, en especial las pulseras. ¡Rómpelas! Eres una viuda».
Y ella se reía y decía: «¿A quién voy a creer, a vosotros o a Ramakrishna? Porque él me dijo: "Sólo las ropas morirán, no yo". Y yo estaba casada con él no con sus ropas. Así que, ¿a quién debería escuchar, a vosotros o a Ramakrishna?».
Ella le hizo caso a Ramakrishna y siguió como una mujer casada hasta el final. Y vivió en éxtasis, porque al escucharle se transformó. Se dio cuenta de un hecho: que el cuerpo no es lo real. Ella continuó viviendo de la misma manera que había vivido hasta entonces. Parecerá una locura porque, en este mundo de locos donde se cree que las ropas son lo real, a alguien que se comporta de una forma que contradiga esto se le toma por loco.
Ella hacía la cama cada día, y por la noche iba a la habitación de Ramakrishna y decía: «Paramhansdev, venga, es la hora de acostarse»; aunque allí no había nadie. Y preparaba la comida, cantando, tan feliz como siempre. Llamaba entonces a Ramakrishna: «Ven, Paramhansdev, la comida está lista».
Ella debe de haberse dado cuenta de algo. Y esto no ocurrió sólo un día, sino que duró durante años. Este simple mensaje de Ramakrishna («sólo las ropas morirán, no yo») la transformó en una mujer santa. Ella se convirtió, por sí misma, en una persona iluminada.
Osho
Web
No hay comentarios:
Publicar un comentario