En mi opinión, algunas personas son expertas y reincidentes en el
trágico desastre de estropear su vida –y, en ocasiones, la de las
personas de su alrededor- con su forma de ser y el modo de concebir su
existencia.
Son, generalmente, personas que no asumen que tienen
el poder –y la obligación- de organizar su sentido de la vida del modo
que consideren adecuado, y son personas no aceptan que tienen la
responsabilidad de hacer de su vida una vida digna por la que deben dar
cuentas a su propia alma, y son personas que tienen la idea equivocada
de que si sufren y son desgraciados no es por causa propia sino que son
víctimas del destino o destinatarios de los castigos más malvados de los
dioses más malvados.
Y sería muy conveniente que esas personas
–y todas las demás- tuviéramos muy en cuenta que no es de ese modo, que
las cosas no son así, y que la vida es amable y agradable si uno no se
empeña obstinadamente en estropearla.
Es habitual que olvidemos
que somos humanos y que estamos en el mundo, y que por ello, hay ciertas
cosas que aunque no sean de nuestro agrado van a suceder, y hay que
aceptarlas como una parte de la vida que no tiene en cuenta nuestra
oposición y que es inmune a nuestro rechazo.
Quejarse tozudamente
porque existen las enfermedades, el envejecimiento, o la muerte, es una
tarea inútil que no resuelve ni hace que nada de ello cambie, mientras
que el hecho de oponernos a ello nos hace enojarnos con la vida
–menospreciando otras bellezas y maravillas que tiene- y vivir en una
tensión encrespada de la que nosotros somos los primeros y directos
perjudicados.
La naturaleza de la vida conlleva hechos que son ajenos a nosotros, en lo que no podemos intervenir directamente.
Si aceptamos lo bello, lo agradable, lo satisfactorio, lo interesante, o
lo maravilloso, sin oposición ni rechazo expreso, debemos hacer lo
mismo con lo que no nos parece tan atractivo. Sobre todo –insisto-
porque oponerse es una batalla perdida por mucho que se luche y por
mucho esfuerzo que se ponga en ello.
Lo mismo puede pasar, y
pasa, con las emociones y sentimientos que no nos son agradables, pero
en estos dos casos sí que existe la posibilidad por nuestra parte de
influir para que no nos sean dañinos, mediante el conocimiento de sus
mecanismos y los medios para no verse vapuleados por ellos.
No
son la enfermedad, o el envejecimiento, o la muerte, los culpables de
nuestras tribulaciones, sino que somos nosotros mismos por la oposición a
aceptarlas como algo natural, algo que forma parte indisoluble de
nuestra naturaleza humana.
Son el miedo y la insatisfacción
-entre otros- quienes nos ponen zancadillas o nos tiznan el presente de
una tristeza innecesaria.
Decía Epicuro: “Mientras estamos vivos no hay muerte, y cuando la muerte llega ya no estamos nosotros para sufrirla”.
Hay cosas que son inevitables, hay cosas que no dependen de nosotros,
hay cosas a las cuales es absurdo oponerse o enfrentarse, hay cosas
irremediables, hay cosas que nos sobrepasan… aunque tal vez no debieran
sobrepasarnos.
Hay cosas. Simplemente hay cosas. Y que las
etiquetemos con un adjetivo o un adverbio trágico, o no, depende de
nosotros mismos.
Es conveniente pegar adecuadamente las
etiquetas, porque si nosotros creemos que algo es malo–aunque realmente
no lo sea- entre el poder de la mente y nuestra capacidad de
auto-convicción, vamos a dotarles de una omnipotencia que en verdad no
tienen y nos vamos a ver afectados dolorosamente por su maléfica
influencia.
Hay que comprender las cosas, hay que aceptar algunas
cosas, hay que evitar ciertas cosas, hay que hacer otras cosas… lo
importante es saber lo que hay que hacer en cada caso… y hacerlo. Actuar
del modo adecuado. No ponernos zancadillas. Prestar atención a la VIDA.
Por favor: observación, vigilancia, cuidado, claridad, ecuanimidad,
darle la importancia que realmente tiene… y buen criterio para no
estropear nuestra vida.
Te dejo con tus reflexiones…
“Oír o leer sin reflexionar es una tarea inútil”. (Confucio)
Francisco de Sales
martes, 29 de marzo de 2022
APRENDAMOS A NO ESTROPEAR NUESTRA VIDA (Por Emma Fernandez)
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