En mi opinión, esta fantasía que probablemente haya ocupado tu mente
en alguna ocasión –aunque no hayas estado presente conscientemente en
eso- es algo, lógicamente imposible.
No puedes escapar de ti. Lo sabes.
Es un deseo ocasional y disparatado al que conviene no aferrarse porque es dañino y contraproducente.
Quien haya tenido ese pensamiento en alguna ocasión ha de ver con
claridad y comprender cuáles son los motivos que le han llevado a esa
situación, y una vez se dé cuenta de la razón, o las razones, le
conviene deshacerse de ello modificando lo que sea necesario,
deshaciéndose de las trabas, tomando decisiones firmes y manteniéndose
en ellas.
La realidad es que uno nace para pasar toda la duración
de su vida consigo mismo, así que conviene aceptarlo de ese modo –y no
con resignación sino con satisfacción-, y conviene hacer planes y
edificar partiendo de esta premisa.
Si es tanto el tiempo que aún
queda de ineludible presencia en la propia vida… ¡qué mejor modo de
hacerlo que con placer! Es elemental, pero conviene comprender esto con
claridad. Conviene –por el propio bien- llegar a un acuerdo personal de
buena convivencia, de amorosa relación, donde uno sea su mejor
colaborador, su más atento cuidador, el más amable y cariñoso, el más
incondicional y generoso.
No hay nada en el pasado, en lo mal hecho, sea lo que sea, que no merezca un perdón.
Anclarse en lo menos bueno del pasado y seguir empeñado en castigarse por aquello es una bestialidad.
Despreciarse es una aberración.
Ser inclemente es la mayor de las injusticias.
Mirarse con ojos de desprecio es una humillación intolerable.
En el lugar de todos estos desatinos hay que instalar comprensión, un
corazón abierto de par en par, una capacidad de perdón inagotable, unos
brazos insaciables a la hora de auto-abrazarse, sonrisas, música, una
aura brillante…
Y amar. Amarse. Esto es de una lógica aplastante
para todos y es un mandato divino para los creyentes. No se debe eludir.
Es prioritario. Un mundo sin amor es un mundo sin la parte más
importante de la vida. Métete esto en la cabeza y no lo olvides nunca.
Revisa tu escala de valores en tu vida y verifica si hay algo que
cambiar, si hay algo que añadir o quitar… y hazlo. No puedes escapar de
ti. Alégrate por eso. Y dedícate a construir la mejor versión de ti
mismo. Construir una persona llena de cualidades. Trabaja para que así
sea.
Te dejo con tus reflexiones…
Francisco de Sales
sábado, 5 de marzo de 2022
NO PUEDES ESCAPAR DE TI (Por Emma Fernandez)
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