RESILIENCIA: LOS 12 HÁBITOS DE LAS PERSONAS RESILIENTES
Por Rosario Linares
A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan
nuestras capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja
particularmente dolorosa, la muerte de un ser querido, el fracaso de un
sueño largamente anhelado, problemas económicos… Existen diferentes
circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos
cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para
continuar adelante. En este punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y
sentir que hemos fracasado o sobreponernos y salir fortalecidos,
apostar por la resiliencia.
RESILIENCIA: DEFINICIÓN Y SIGNIFICADO
La resiliencia, según la definición de la Real Academia Española de la
Lengua es la capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones
límite y sobreponerse a ellas, pero en psicología añadimos algo más al
concepto de resiliencia: no sólo gracias a ella somos capaces de
afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que
también podemos salir fortalecidos de ellas.
La resiliencia
implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las
nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las
personas resilientes no solo son capaces de sobreponerse a las
adversidades que les ha tocado vivir, sino que van un paso más allá y
utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su
potencial.
Para las personas resilientes no existe una vida dura,
sino momentos difíciles. Y no se trata de una simple disquisición
terminológica, sino de una manera diferente y más optimista de ver el
mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la
calma. De hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y
nos hacen preguntarnos cómo es posible que, después de todo lo que han
pasado, puedan afrontar la vida con una sonrisa en los labios.
LA PRÁCTICA DE LA RESILIENCIA: ¿CÓMO PODEMOS SER MÁS RESILIENTES?
La resiliencia no es una cualidad innata, no está impresa en nuestros
genes, aunque sí puede haber una tendencia genética que puede
predisponer a tener un “buen carácter”. La resiliencia es algo que todos
podemos desarrollar a lo largo de la vida. Hay personas que son
resilientes porque han tenido en sus padres o en alguien cercano un
modelo de resiliencia a seguir, mientras que otras han encontrado el
camino por sí solas. Esto nos indica que todos podemos ser resilientes,
siempre y cuando cambiemos algunos de nuestros hábitos y creencias.
De hecho, las personas resilientes no nacen, se hacen, lo cual significa
que han tenido que luchar contra situaciones adversas o que han probado
varias veces el sabor del fracaso y no se han dado por vencidas. Al
encontrarse al borde del abismo, han dado lo mejor de sí y han
desarrollado las habilidades necesarias para enfrentar los diferentes
retos de la vida.
¿QUÉ CARACTERIZA A UNA PERSONA RESILIENTE?
Las personas que practican la resiliencia:
1. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones. El
autoconocimiento es un arma muy poderosa para enfrentar las adversidades
y los retos, y las personas resilientes saben usarla a su favor. Estas
personas saben cuáles son sus principales fortalezas y habilidades, así
como sus limitaciones y defectos. De esta manera pueden trazarse metas
más objetivas que no solo tienen en cuenta sus necesidades y sueños,
sino también los recursos de los que disponen para conseguirlas.
2. Son creativas. La persona con una alta capacidad de resiliencia no
se limita a intentar pegar el jarrón roto, es consciente de que ya nunca
a volverá a ser el mismo. El resiliente hará un mosaico con los trozos
rotos, y transformará su experiencia dolorosa en algo bello o útil. De
lo vil, saca lo precioso.
3. Confían en sus capacidades. Al ser
conscientes de sus potencialidades y limitaciones, las personas
resilientes confían en lo que son capaces de hacer. Si algo les
caracteriza es que no pierden de vista sus objetivos y se sienten
seguras de lo que pueden lograr. No obstante, también reconocen la
importancia del trabajo en equipo y no se encierran en sí mismas, sino
que saben cuándo es necesario pedir ayuda.
4. Asumen las
dificultades como una oportunidad para aprender. A lo largo de la vida
enfrentamos muchas situaciones dolorosas que nos desmotivan, pero las
personas resilientes son capaces de ver más allá de esos momentos y no
desfallecen. Estas personas asumen las crisis como una oportunidad para
generar un cambio, para aprender y crecer. Saben que esos momentos no
serán eternos y que su futuro dependerá de la manera en que reaccionen.
Cuando se enfrentan a una adversidad se preguntan: ¿qué puedo aprender
yo de esto?
5. Practican el mindfulness o conciencia plena. Aún
sin ser conscientes de esta práctica milenaria, las personas
resilientes tienen el hábito de estar plenamente presentes, de vivir en
el aquí y ahora y de tienen una gran capacidad de aceptación. Para estas
personas el pasado forma parte del ayer y no es una fuente de
culpabilidad y zozobra mientras que el futuro no les aturde con su cuota
de incertidumbre y preocupaciones. Son capaces de aceptar las
experiencias tal y como se presentan e intentan sacarles el mayor
provecho. Disfrutan de los pequeños detalles y no han perdido su
capacidad para asombrarse ante la vida.
6. Ven la vida con
objetividad, pero siempre a través de un prisma optimista. Las personas
resilientes son muy objetivas, saben cuáles son sus potencialidades, los
recursos que tienen a su alcance y sus metas, pero eso no implica que
no sean optimistas. Al ser conscientes de que nada es completamente
positivo ni negativo, se esfuerzan por centrarse en los aspectos
positivos y disfrutan de los retos. Estas personas desarrollan un
optimismo realista, también llamado optimalismo, y están convencidas de
que por muy oscura que se presente su jornada, el día siguiente puede
ser mejor.
7. Se rodean de personas que tienen una actitud
positiva. Las personas que practican la resiliencia saben cultivar sus
amistades, por lo que generalmente se rodean de personas que mantienen
una actitud positiva ante la vida y evitan a aquellos que se comportan
como vampiros emocionales. De esta forma, logran crear una sólida red de
apoyo que les puede sostener en los momentos más difíciles.
8.
No intentan controlar las situaciones. Una de las principales fuentes
de tensiones y estrés es el deseo de querer controlar todos los aspectos
de nuestra vida. Por eso, cuando algo se nos escapa de entre las manos,
nos sentimos culpables e inseguros. Sin embargo, las personas
resilientes saben que es imposible controlar todas las situaciones, han
aprendido a lidiar con la incertidumbre y se sienten cómodos aunque no
tengan el control.
9. Son flexibles ante los cambios. A pesar
de que las personas resilientes tienen una autoimagen muy clara y saben
perfectamente qué quieren lograr, también tienen la suficiente
flexibilidad como para adaptar sus planes y cambiar sus metas cuando es
necesario. Estas personas no se cierran al cambio y siempre están
dispuestas a valorar diferentes alternativas, sin aferrarse
obsesivamente a sus planes iniciales o a una única solución.
10.
Son tenaces en sus propósitos. El hecho de que las personas
resilientes sean flexibles no implica que renuncien a sus metas, al
contrario, si algo las distingue es su perseverancia y su capacidad de
lucha. La diferencia estriba en que no luchan contra molinos de viento,
sino que aprovechan el sentido de la corriente y fluyen con ella. Estas
personas tienen una motivación intrínseca que les ayuda a mantenerse
firmes y luchar por lo que se proponen.
11. Afrontan la
adversidad con humor. Una de las características esenciales de las
personas resilientes es su sentido del humor, son capaces de reírse de
la adversidad y sacar una broma de sus desdichas. La risa es su mejor
aliada porque les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les
permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones.
12. Buscan la ayuda de los demás y el apoyo social. Cuando las
personas resilientes pasan por un suceso potencialmente traumático su
primer objetivo es superarlo, para ello, son conscientes de la
importancia del apoyo social y no dudan en buscar ayuda profesional
cuando lo necesitan.
LA RESILIENCIA EN LOS NIÑOS
Si
queremos que nuestros hijos afronten las dificultades de la vida con
fortaleza es importante educarles en la capacidad de ser resilientes,
para ello es fundamental nuestro ejemplo, no sobreprotegerles y sobre
todo creer en ellos. No se trata de evitar que se caigan, sino de
enseñarles a levantarse, y para ello tenemos que confiar en que ellos
pueden. Por supuesto, tampoco se trata de exponerles a peligros o
ambientes agresivos “para que se hagan más fuertes”, afortunadamente no
estamos en Esparta. Aportar seguridad y protección es necesario. Algo
importante que podemos preguntarles a los niños cuando tienen un
contratiempo si queremos que aprendan a desarrollar la resiliencia es
¿qué puedes aprender de esto? o ¿qué puedes sacar bueno de esto que ha
ocurrido?
martes, 8 de marzo de 2022
LOS 12 HÁBITOS DE LAS PERSONAS RESILIENTES (Por Emma Fernandez)
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario