lunes, 7 de julio de 2025

NO HAY ESCUSA PARA ENGAÑAR (Por Cesar Mira S)

 

Ninguna.
Ni el aburrimiento.
Ni los problemas en la relación.
Ni que “ya no es como antes”.
Ni el “me sentía solo”.
Ni el “fue un error”.
Engañar no es un accidente. Es una decisión.
Una decisión que se toma con plena conciencia.
Una traición que deja heridas que muchas veces no se ven, pero que cambian a una persona desde adentro.
Porque cuando alguien es infiel, no solo rompe un acuerdo o una promesa. Rompe la confianza. Rompe la estabilidad emocional del otro. Rompe la seguridad que daba saberse amado, elegido y respetado.
El daño va más allá del momento:
Puede arrastrar dudas, ansiedad, baja autoestima.
Puede hacer que una persona comience a preguntarse si fue culpa suya, si no fue suficiente, si algo le faltó.
Cuando en realidad, la única falta fue la del que traicionó.
Engañar no es solo besar a otra persona o acostarse con alguien más.
También es mentir, ocultar, ilusionar a dos personas al mismo tiempo.
Y lo peor es cuando se hace sintiéndose justificado, como si el otro lo mereciera o como si el sufrimiento no importara.
No importa cuántos años llevaban.
No importa si ya no era lo mismo.
Si algo no está funcionando, se habla. Se enfrenta. Se resuelve o se termina.
Pero engañar nunca es la respuesta.
Es la salida más cobarde y egoísta.
¡Mantente fiel, sin importar qué!
Porque la fidelidad no es solo no tocar a alguien más.
Es respetar, es cuidar, es honrar el corazón que alguien puso en tus manos.
Y si no puedes hacer eso… al menos ten el valor de no destruir a quien creyó en ti.

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