No Regales Tu Poder
Si alguien logra sacarte de tu centro con un comentario, un gesto o una actitud… ya ganó. No es sobre ellos, es sobre ti: cada reacción explosiva es un hilo que otros pueden jalar para moverte a su antojo.
La verdadera fuerza no está en no sentir, sino en elegir qué merece tu energía. ¿Dejarás que un mal día, una palabra o una persona ajena te conviertan en marioneta de emociones prestadas?
—Porque el que controla tu enojo, controla tu libertad.
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