sábado, 5 de julio de 2025

PLACER NO ES IGUAL A FELICIDAD (Por Anamaria Garcia)

 

Aunque a veces se confunden, placer y felicidad son experiencias totalmente distintas. Y comprender esta diferencia es clave para sanar desde dentro.
El placer es una descarga rápida de dopamina en el cerebro. Se activa por estímulos externos que generan deseo y gratificación inmediata: la comida chatarra, las redes sociales, el sexo sin conexión, porno,las compras impulsivas, las drogas, etc. Te da un pico breve de satisfacción.. pero luego viene el vacío. Y necesitas repetirlo para sentirte “BIEN” otra vez. Es intenso, pero superficial. Es corto, pero ADICTIVO. Donde te crees qué gobiernas tú vida, no lo es.....es ese pensamiento en tú mente distorsionado.....
La dopamina activa el circuito de recompensa, especialmente el núcleo accumbens, que nos motiva a perseguir sensaciones rápidas. Pero ese camino puede volverse insaciable. Cuanto más tienes, más necesitas. Nunca se llena.
La felicidad real, en cambio, nace desde dentro. Es estable, profunda y duradera. No necesita estímulos constantes. Surge cuando estás en paz contigo mismo, cuando hay conexión con la naturaleza, con otros seres, con tu alma. Aparece en el silencio, en la gratitud, en un propósito, en un abrazo sincero, en meditar bajo el sol o simplemente respirar con conciencia.
La serotonina fluye en zonas del cerebro como el corte prefrontal y el sistema límbico, asociadas con la autorregulación emocional, la calma y el bienestar. No excita.. pero sostiene. No estimula.. pero llena.
El placer es un destello.
La felicidad es una llama constante.
El primero viene de afuera, la segunda brota desde adentro.
Confundirlos es vivir corriendo detrás de lo inmediato, sin encontrar lo verdadero.
Empieza a observar… ¿qué estás buscando realmente?
¿Satisfacción rápida o paz duradera?
Tu alma lo sabe.

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