Podemos no entender una decepción en el momento en el cual ocurre,
sin embargo, nuestro amigo tiempo, se encarga de explicarnos el por qué
de ciertas vivencias que nos marcaron.
En algunas oportunidades,
nos hace falta que nos pase algo radical que nos arranque toda
posibilidad de querer permanecer en un lugar, especialmente un lugar
afectivo, donde nos sentimos realmente involucrados
Podemos no entender una decepción en el momento en el cual ocurre, sin
embargo, nuestro amigo tiempo, se encarga de explicarnos el por qué de
ciertas vivencias que nos marcaron de manera profunda y nos sacudieron
la vida en alguna oportunidad.
Siempre el Universo nos abre una puerta cuando alguna otra se cierra,
sin embargo podemos estar tan enfocados en la puerta que se cerró que no
podemos ver con claridad las oportunidades que están a un solo paso de
distancia. Es justo la sanación de las heridas, la disposición y el
tiempo lo que nos hace ver más allá de cualquier dolor que hayamos
pasado y es allí donde damos ese primer paso que nos lleva por un camino
diferente, que en muchos casos nos conduce hacia donde realmente
debemos estar.
Muchas veces sabemos cómo terminarán las cosas,
pero nos negamos a ver las señales, nos negamos a aceptar realidades y
en medio de esa nube que hemos creado para protegernos de lo inevitable,
sencillamente se produce una tormenta de la cual no nos queda más
alternativa que salir. Salimos golpeados, confundidos, alterados,
desconcertados, pero salimos, que es lo importante y el mensaje
finalmente es captado: No era sano permanecer en un sitio que nos
prometía sufrimiento, que no nos generaba tranquilidad o bien nos
sometía a alguna incomodidad.
No reneguemos de las experiencias
vividas, todas llevan consigo un propósito, tengamos fe en el proceso de
la vida, y confianza en que la normalidad es estar bien y en nuestro
interior tenemos esa capacidad de generar todo aquello que nos preserve,
aunque sintamos que los cambios son bruscos y dolorosos, todos llegan a
nuestra vida con un propósito.
Cuando aprendemos a escuchar
nuestra intuición, cuando silenciamos nuestra mente, junto a sus miedos y
necesidad de aferrarse, restamos la posibilidad de salir a empujones de
cualquier lugar, podemos utilizar recursos que nos mantengan a salvo de
forma más oportuna y sobre todo menos traumática.
Aprendamos a
generar límites sin ponernos murallas, no nos cerremos a posibilidades,
entendamos que estamos aquí para aprovechar nuestro tránsito y debemos
procurar que nuestros aprendizajes sean por la vía del amor y no del
dolor. Exponernos a situaciones que nos comprometen es siempre una
enseñanza, está en nosotros valorarla y aprenderla para que la vida no
nos la repita.
C.A. Vidal
viernes, 19 de septiembre de 2025
A VECES LA VIDA TE SACA A EMPUJONES DE DONDE NO TE CONVIENE ESTAR (Por Tuzky Maitena)
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