Mi paz, mi mayor conquista
Maduré tanto, que entendí que no todas las batallas merecen mi energía.
Hay discusiones que se ganan con una palabra,
pero también hay guerras que se vencen con silencio, con distancia, y con la dignidad de saber elegir.
Descubrí que el verdadero poder no está en imponerse, sino en decidir con valentía dónde pongo mi corazón.
Hoy sé que mi paz vale más que cualquier orgullo,
porque ninguna victoria externa compensa la derrota interna.
Retirarse a tiempo no es rendirse, es amarse lo suficiente para no desgastarse en lo que no suma.
Es mirarse al espejo y decir:
“Mi serenidad vale más que tener la razón”.
Ahora lo tengo claro:
no necesito demostrar nada,
no necesito ganar todas las batallas,
porque ya conquisté la más importante:
mi paz interior!!
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𝐅𝐞𝐥𝐢𝐳 𝐝𝐢́𝐚! 
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