martes, 28 de abril de 2026

EL CAOS NO SIEMPRE ES UN CASTIGO (Por Myriam Gomez)

 

Hay días donde todo parece desordenado…
como si la vida te hubiera jalado el piso sin avisar.
Y lo primero que quiere hacer la mente es resistirse:
entender, controlar, arreglar, predecir, correr.
Pero el caos no siempre es un castigo.
Muchas veces es una revelación.
Porque cuando todo se mueve, lo que queda al descubierto no es el “problema”… es tu apego.
A cómo deberían ser las cosas.
A cómo te imaginabas el futuro.
A la versión de ti que ya no existe, pero que sigues defendiendo como si fuera tu hogar.
El caos se siente duro porque rompe la fantasía de permanencia.
Nos recuerda algo que nadie quiere aceptar:
que la vida cambia… incluso cuando tú no estás listo.
Y aquí está la parte que transforma:
El caos se vuelve oportunidad cuando dejas de preguntarte
“¿por qué me pasa esto?”
y empiezas a preguntarte:
¿Qué estoy intentando sostener que ya se está soltando solo?
Porque hay sufrimiento que viene de la situación…
y hay otro que viene de pelear con la realidad.
No es que no duela.
Sí duele.
Pero cuando sueltas la guerra interior, aparece algo más grande:
Presencia.
De pronto descubres que tú no eres el torbellino.
Tú eres el espacio que puede observarlo.
Y cuando lo observas sin huir, el caos empieza a enseñarte:
* Que la paz no depende de que todo esté “bien”
* Que el control es una ilusión elegante
* Que soltar también es una forma de amar
* Que lo que se va… te estaba preparando para algo más ligero.
A veces la vida no te está rompiendo.
Te está vaciando de lo que ya pesaba demasiado.
Así que si hoy estás en medio del caos… respira.
No para calmarlo todo, sino para recordar:
Esto también pasa...
Y mientras pasa… tú cambias.
Y tal vez esta sea una nueva oportunidad...💓
Gracias, gracias, gracias!
Nos amo 🫂
Nos bendigo🙏
Dios con nosotros y en nosotros

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