297 – El afecto que dos personas se han profesado en este mundo, ¿continuará siempre en el mundo de los Espíritus?
– Sin duda que sí, si está fundado en una verdadera simpatía; pero si
las causas físicas fueron mayores que la simpatía, cesa con la causa.
Los afectos entre los Espíritus son más sólidos y duraderos que en la
Tierra; porque no están subordinados al capricho de los intereses
materiales y del amor propio.
298 – Las almas que han de enlazarse, ¿están predestinadas a este enlace
desde su origen, y cada uno de nosotros tiene, en alguna parte del
Universo, su mitad, a la cual se unirá fatalmente un día?
– No; no existe unión particular y fatal entre dos almas.
La unión existe entre todos los Espíritus, pero en grados diferentes
según la categoría que ocupan, es decir, según la perfección que han
adquirido: mientras más perfectos son, más unidos están. De la discordia
nacen los males humanos; de la concordia resulta la felicidad completa.
299 – ¿En qué sentido debe tomarse la palabra mitad de que se valen ciertos Espíritus para designar a los Espíritus simpáticos?
– La expresión es inexacta, pues si un Espíritu fuese la mitad de otro, separado de él, sería incompleto.
300 – ¿Una vez reunidos dos Espíritus perfectamente simpáticos, lo serán
eternamente, o bien pueden separarse y unirse a otros Espíritus?
– Todos los Espíritus están unidos entre sí; hablo de los que alcanzaron
la perfección. En las esferas inferiores, cuando un Espíritu se eleva,
no tiene la misma simpatía por los que dejó atrás.
301 – Dos Espíritus simpáticos, ¿son complemento uno del otro o esa simpatía es el resultado de una perfecta identidad?
– La simpatía que atrae un Espíritu a otro es resultado de la perfecta
concordancia de sus inclinaciones, de sus instintos. Si uno debiese
completar al otro, perdería su individualidad.
302 – La identidad necesaria para la simpatía perfecta, ¿consiste sólo
en la semejanza de pensamientos y sentimientos, o también, en la
uniformidad de conocimientos adquiridos?
– En la igualdad de grados de elevación.
303 – Los Espíritus que hoy no son simpáticos, ¿pueden llegar a serlo más tarde?
– Sí, todos lo serán. Así el Espíritu que se encuentra hoy en una esfera
inferior, perfeccionándose, alcanzará la esfera donde reside tal otro.
Su encuentro se verificará más pronto, si el Espíritu elevado,
soportando mal las pruebas a que se ha sometido, permanece en el mismo
estado.
– ¿Dos Espíritus simpáticos pueden dejar de serlo?
– Seguro, si uno de ellos es perezoso.
La teoría de las mitades eternas es una figura que representa la unión
de dos Espíritus simpáticos; es una expresión que se usa hasta en el
lenguaje vulgar y que no debe tomarse literalmente. Ciertamente, los
Espíritus que la han empleado no pertenecen al orden más elevado. La
esfera de sus ideas está necesariamente limitada y por ello expresan sus
pensamientos con los mismos términos que se sirvieron durante la vida
corporal. Es preciso, por tanto, rechazar esa idea de que dos Espíritus
creados el uno para el otro, deben reunirse en la eternidad, después de
estar separados durante un lapso de tiempo más o menos largo.
EL LIBRO DE LOS ESPÍRITUS. ALLAN KARDEC
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