Hola
gentes, yo vivo al lado del cementerio, y observo a lo largo del día un
continuo desfile de personas que vienen a visitar a los que ellos
llaman "sus muertos" hay quienes se pasan bastante tiempo delante de la
tumba conversando con el o ella, y lo hacen convencidos de que la
persona que falleció está allí, vive allí, mis respetos a todos ellos.
Así
nos lo han dicho muchas veces, en el hogar, en la calle y en las
iglesias y altares, en los colegios, etc. y al no poseer otras fuentes
de información que nos presenten otra versión un poco más asertiva y
coherente con cualquier forma o realidad, nos lo creemos y actuamos en
función de la "creencia", yo en mis tiempos muy jóvenes también pensaba y
creía que debería de ser así, pero había algo en mi interior que no
estaba conforme, y intuía que la realidad respecto al tema debía de ser
diferente.
Y
después de buscar e indagar en todo posible lugar fui teniendo acceso a
otras formas de información que me hacían sentir mas satisfecho, y yo
no voy a decir que soy poseedor de la verdad, pero en mi interior siento
paz y seguridad como confirmación de que mi actual versión, si no es
exacta puede ser aproximada.
Y
al respecto voy a aportar mi
granito de arena compartiendo mis ideas y convicciones, y como siempre
digo, solo se trata de mis creencias y convicciones, si tu lo ves
impropio y descabellado no lo tomes en consideración, sigue con tus
formas y maneras porque la verdad no es exclusiva de nadie.
Muchos de nosotros hemos sido educados para “CREER” y "OBEDECER" y las creencias
carecen de consistencia, van y vienen, yo puedo creer en algo, y a causa de presenciar
un acontecer, o recibir una información dejar de creer en ese algo, o modificar
la creencia, y esto ocurre porque las creencias, muchas de ellas se forman a base de datos sin
verificar ni contrastar con otras fuentes, a veces se trata de supuestos, conjeturas, mitos
o leyendas no avaladas por ningún tipo de lógica formal, y que para nada
soportan el análisis de la razón objetiva.
Es diferente cuando nos consta algo porque de alguna
forma, procedimiento o manera, hemos evidenciado de forma directa ese algo, y
digo de forma directa porque la información en el proceso de transmitirla y
recibirla siempre sufre algún tipo de alteración o modificación.
La “muerte”, nos
la han pintado de color negro, el punto final de LA VIDA, aunque como
hay que sacar provecho económico y de poder, se han inventado una supuesta continuidad
que puede ser en una “gloria eterna” y también un “infierno eterno”, todo
depende de que cumplas con los preceptos y obligaciones establecidos por la asociación o forma “religiosa”
entre comillas que se atribuye la exclusiva y el poder de “salvación” o “condenación”.
Y lo más sorprendente es que funciona de maravilla, está claro que nos tragamos
lo que nos echen y sin masticar, a estas formas que dicen ser “religiosas”, les va de “maravilla”,
de hecho alguna o varias de ellas son de las potencias económicas y de poder
más grandes del planeta, lo tienen todo bien estudiado y controlado, y no
precisamente a favor del Amor y la Verdad, la prueba más evidente es que todas
dicen de seguir al Cristo, y aún no se han enterado que el Cristo no poseía
ningún tipo de riqueza material, su única riqueza era el Amor y la Verdad
expreso y manifiesto en servicio fraterno desinteresado sin distinción ni
discriminación.
Pienso, siento y me consta, que el fenómeno al que
llamamos “muerte” solo es un proceso de cambio de condición, situación y lugar,
somos Hijos de Dios, asistiendo a una etapa de Formación Espiritual cuyas
enseñanzas necesitan las condiciones y escenarios que este planeta ofrece, y
para poder asistir a los cursos y asignaturas de dicha formación, necesitamos
tener presencia física y contar con todas las maravillosas posibilidades que
nuestros cuerpos físicos, psíquicos y resto de atributos nos ofrecen, y como en
una sola existencia no hay tiempo y oportunidades de cursar todos los estudios,
pues debe de haber un procedimiento que llegado el final de una existencia nos
desconecte del actual cuerpo físico y liberados del mismo, regresemos a “casa”
junto a nuestra “Familia Espiritual” donde evaluaremos el ciclo formativo y
programaremos el siguiente.
Los que llamamos nuestros “Muertos” no están en el cementerio, ellos
después de separarse de sus cuerpos físicos, o bien están en nuevas tareas y
obligaciones relacionadas con la continuación de sus estudios para su progreso y evolución, o en casos especiales
están a nuestro lado en la procura de ayudarnos en la guía y orientación de
nuestra vida humana.
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