En
otros planetas no existen las enfermedades, tal y como las conocemos
aquí. Simplemente no existe ese concepto ni esa manera de pensar.
Tampoco existen cuerpos físicos tan densos como los nuestros, de modo
que es común tener una vida de salud y energía desbordantes. Es más: ni
siquiera el concepto de "salud" existe, pues se vive un estado de
éxtasis permanente; un estado que es natural y común en todos los mundos
evolucionados.
Desde
esos otros planos se nos recuerda que en la Tierra podemos generar lo
mismo si cambiamos nuestras creencias y comenzamos a observar la vida
desde una perspectiva optimista y creadora, siendo coherentes con
quienes somos y con lo que hemos venido a hacer en este lugar. No
depende tanto de los avances médicos y científicos, sino de nuestro
desarrollo espiritual y mental: cuando comprendamos que la enfermedad no
tiene ninguna utilidad y que ya no nos aporta ningún aprendizaje, la
trascenderemos naturalmente.
En
otros planetas también se es consciente de que la vida no termina:
simplemente se cambia de cuerpo/traje y se comienza una nueva
experiencia. El solo hecho de ser consciente de ello y de recordar que
existen otros planos de existencia constituye todo un punto de
referencia desde el cual moverse y experimentar: cuando uno lo sabe, el
miedo desaparece y la conciencia puede desarrollarse libre y sin dramas.
Ese es el horizonte hacia el cual nos dirigimos: un mundo en el que las
enfermedades ya no serán necesarias porque habremos trascendido
nuestras limitaciones mentales y recordado que en realidad somos almas
eternas e interconectadas, no simples cuerpos físicos que surgieron de
la "casualidad".
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Javier López Alhambra
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