Quizá la prisión más poderosa no tiene barrotes.
Quizá no es física.
Quizá es invisible.
Nos enseñaron a mirar hacia afuera, pero nunca a observar qué fuerzas moldean nuestros pensamientos, emociones, creencias y reacciones.
Vivimos rodeados de influencias que buscan mantenernos en patrones repetitivos: los mismos miedos, las mismas preocupaciones, las mismas historias una y otra vez.
Cuando una persona permanece atrapada en un patrón, deja de crear conscientemente y comienza a reaccionar automáticamente.
Desmagnetizarse significa recuperar el centro.
Significa dejar de ser arrastrado por las corrientes emocionales colectivas.
Significa observar sin reaccionar.
Pensar sin ser programado.
Sentir sin ser manipulado.
Elegir sin ser empujado.
Cada vez que recuperas tu paz interior, cada vez que sueltas el miedo, cada vez que dejas de alimentar el conflicto, estás debilitando aquello que intenta mantener tu atención cautiva.
Tu energía es valiosa.
Tu atención es valiosa.
Tu consciencia es valiosa.
Por eso tantas cosas compiten por ella.
El verdadero poder comienza cuando dejas de entregar tu energía a todo lo que busca drenarla y vuelves a recordar quién eres.
Silencio.
Presencia.
Observación.
Consciencia.
Ahí empieza la verdadera libertad.
DESMAGNETÍZATE.
RECUPERA TU ENERGÍA.
RECUERDA TU ORIGEN.
Chely Sánchez Meza
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