domingo, 14 de junio de 2026

MIS LÁGRIMAS SIEMPRE SON MANIPULADORAS (Por Olimpia Ribera)

 

“Mis lágrimas siempre son manipuladoras. Siempre. Están diseñadas para obtener una respuesta. Los científicos mirarían eso y dirían: bueno, eso es adaptativo. ¿De qué otra manera un infante va a expresar sus necesidades? No es adaptativo. Es despiadado. Es adaptativo quizá desde el punto de vista del cuerpo, pero no hay cuerpo. Desde el punto de vista de la mente, es despiadado, es manipulador, es seductor, es controlador y es cruel. De nuevo, es totalmente autoabsorbido. No me importas tú. Solo aliméntame cuando yo quiera ser alimentado. Dame lo que quiero. Dame el placer cuando lo quiero y no me des el dolor, aunque secretamente amo el dolor, porque eso significa que mi cuerpo es real y mi cuerpo es inocente, y el tuyo es culpable.”
Y aquí hay algo importantísimo que Kenneth está señalando:
No está diciendo esto para que nos odiemos más.
Está describiendo la mecánica del ego desde la metafísica de A Course in Miracles.
El ego convierte todo en una herramienta para reforzar separación:
* el placer,
* el dolor,
* la vulnerabilidad,
* las lágrimas,
* incluso la aparente inocencia.
La dinámica del ego no dice:
“quiero amar.”
Dice:
“quiero obtener.”
“quiero controlar.”
“quiero confirmar que soy real.”
“quiero probar que alguien más es culpable.”
Y por eso esta cita puede sentirse tan incómoda.
Porque empieza a revelar formas muy sutiles y normalizadas de manipulación emocional:
* tristeza usada para obtener respuesta,
* vulnerabilidad usada para controlar,
* sufrimiento usado para fabricar inocencia,
* dolor usado para reforzar identidad.
Pero el propósito de mirar esto no es condenarnos.
El ego escucha:
“soy horrible.”
El Espíritu Santo diría:
“Ah… mira el mecanismo sin culpa.”
Y ahí empieza una observación mucho más honesta y profunda:
ver cómo todavía usamos emociones, dolor y necesidad para buscar identidad, seguridad o control… sin tener que atacarnos por ello.
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