Hola
gentes, hoy voy a versar sobre el pago de nuestras deudas, impuestos,
facturas y demás requerimientos, pero como es de esperar voy a referirme a los dos mundos, el más acá y el más allá.
Todas las facturas o medios de recaudación,
cuentan con una fecha límite para efectuar el pago de forma voluntaria,
cuando se cumple la fecha límite y el pago no se ha efectuado, el organismo o empresa que presenta la
factura o impuesto, se ve en la necesidad de emplear otros métodos que
se les suele llamar vía ejecutiva, y que al importe del cobro se le
suman intereses
de de demora y gastos de tramitación, cuanto más tardemos en efectuar
el pago, mayor será el recargo sobre el precio inicial, esto que acabo
de exponer lo tenemos todos claro.
Pero
existen otro tipo de deudas, facturas, impuestos, requerimientos, etc.,
a las que tenemos que hacer frente sin ningún tipo de excusas ni
evasivas, que por lo general el proceso de cobro es similar al referido
anteriormente, y me refiero a las deudas con las Leyes Divinas, con la
Madre Naturaleza, con nuestro Dios, con nuestro prójimo, y deudas que se
generan por incumplimiento de un compromiso adquirido y después
ignorado o abandonado, o transgresiones a las Leyes que rigen la
Naturaleza y molestias o daños hacia otras personas.
En fechas anteriores publiqué una entrada con el título: “las
facturas de mamá”, y hago referencia a las transgresiones a la
Naturaleza, a nuestro prójimo y a nosotros mismos, que se producen por
ignorancia o conveniencias de diversa índole, por maldad, egoísmo etc. y no le prestamos la
debida y obligada atención, o las dejamos aparcadas para cuando algún
día nos apetezca o interese atender, pero todo cuanto conforma La
Naturaleza y el Cosmos, es regido por un conjunto de Leyes Universales
que garantizan el equilibrio y estabilidad del sistema, y siempre que se
produce algún tipo de agresión o agravio sobre alguien o algo, el
subsanar el error y compensar el orden violado queda a cuenta del
agresor, en forma de deuda o acción compensatoria pendiente, y es a lo
que yo le llamo las facturas de la Madre Naturaleza.
Nuestras
deudas contraídas con las Leyes Universales, no exigen el pago
instantáneo o inmediato, la Naturaleza posee sus márgenes de
flexibilidad y adaptación según cada caso, pero cuando se cumple el
plazo voluntario, y el motivo por el que no lo hemos hecho es por
dejadez o que no nos importa el haber molestado, lastimado, dañado,
etc., o que nosotros no creemos en esas cosas y como pasó el día, pasó
la romería, en estos casos también pasa al modo “ejecutivo” donde la
deuda empieza a crecer y crecer y por mucho tiempo que pase, nunca
prescribe. Voy a poner algún ejemplo.
Si
yo ofendo o daño a mi vecino, si al darme cuenta voy junta a él y le
pido disculpas e intento compensarle, lo más normal es que me perdone y
todo acabe aquí.
Si
por el contrario paso de pedir disculpas ni de compensar, él estará
resentido y posiblemente ofuscado con migo, y siempre que hable de mí,
lo hará desde su resentimiento y ofuscación, y el concepto que mi mala
acción generó en él, se irá propagando y perjudicando mi imagen porque
no está resuelto, el equilibrio y armonía no se ha restituido, la deuda
sigue creciendo por sí sola.
Estamos
aprendiendo en la “escuela de la vida”, porque respecto a muchos temas o
cosas somos ignorantes, en tanto aprendemos podemos errar con perjuicio
propio y sobre los demás, y es por eso por lo que existe la acción de
pedir perdón y compensar siempre que se produzca un agravio de cualquier
naturaleza.
Nos
urge el conocer y comprender el sentido y mecánica de la Justicia
Divina, para así poderla aceptar y amar, y no hacernos ideas y conceptos
equivocados respecto de la Misma.
Mucho
se nos habla del castigo de Dios, incluso desde los púlpitos en los
templos, y aún no comprendo el motivo que impulsa a los que se
consideran profetas o servidores de la humanidad en el nombre del
Altísimo, a mentir y sembrar la confusión entre los buscadores de la
Verdad y el Amor.
Desde
este humilde escrito, yo aseguro sin ningún tipo de duda, que no existe
ningún tipo de castigo sobre nada ni sobre nadie, por muy grave que sea
la acción nunca es motivo de castigo alguno.
La
realidad es que el Amor Divino actuando a través de la Ley de Acción y
Consecuencias, o "Ley de Karma", y se produce una reacción a modo de
consecuencias sobre cada hecho o acción, y en su naturaleza conlleva la
enseñanza necesaria para aprender a no incurrir en el mismo error, y los
elementos compensadores para restituir el orden violado, y es a esta
realidad a la que se le suele llamar "castigo", y como Dios no esta aquí
para dictar sentencia, para eso esta su representante, que en estos
casos suelen ser los que desde los púlpitos intentan conducirnos en
manada hacia los intereses de la "forma religiosa" que muchas de las
veces esta asociada al régimen político para controlar y conducir al "rebaño" según ellos en el
nombre de Dios.
Cada
acción genera una reacción a la que le podemos llamar "factura"
dependiendo de la naturaleza del hecho en sí, puede ser a favor o en
contra, y en ambos casos es para bien del que la ha generado, dice el
refrán: El que paga descansa, y el que cobra mucho más, procuremos pagar
en el periodo voluntario que es mejor para todos. y es todo por hoy,
saludos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario