lunes, 15 de junio de 2026

SOBRE ECONOMÍA 1ª Parte (Por José Miranda)

 

 Hola gente, aunque en ocasiones anteriores hemos hablado del dinero y otros valores de cambio, hoy voy a abundar refiriéndome a la economía aplicada a nuestra vida terrenal y también en los aspectos trascendentales (más allá de la vida física), pues está muy claro que todo lo trascendental no se contempla ni cuenta para nada en nuestra filosofía moderna y sociedad actual, pues ya se han encargado las religiones oficiales y otros medios del sistema que todo lo transcendental no se le dé cobertura, e incluso se considere incoherente.

La economía en lo trascendental para el 99 y pico por ciento de los humanos no existe, es un disparate, porque después de muerto ni el dinero ni otros valores de cambio nos valen para nada según opiniones diversas, e incluso de muchos frentes religiosos y espirituales.

Pero yo opino diferente, pienso y siento que la economía está presente en todo sitio y lugar, en todos los mundos y las dimensiones de la Naturaleza, lo que cambia es la forma y realidad del valor de cambio, aquí en la Tierra es el “dinero” y según que sitio se tratará de otros valores.

Hace algún tiempo tratemos sobre el dinero espiritual, que se trata de valores reales conseguidos a través de todas las buenas obras a favor propio, común y sobre la Madre Naturaleza, nada se pierde, toda acción ya sea de pensamiento, sentimiento o acción, modifica y condiciona energía, y esa energía dependiendo de la condición y frecuencia que le hemos imprimido origina unos efectos que pueden ser positivos y para bien de todo y todos o destructivos y para mal.

Cuando el resultado es para bien se genera un haber porque obra a favor de algo o alguien, es un saldo positivo a nuestro favor y nuestra economía espiritual goza de buena salud, es nuestra auténtica y eterna riqueza porque nos acompaña de por siempre y en todo sitio y lugar tanto si estamos aquí en este u otro mundo encarnados, como si estamos en la dimensión de las almas desencarnadas.

Existen las Almas solventes y las Almas endeudadas, y de esa diferencia dependen muchas de las condiciones y estados que conforman nuestra vida tanto aquí en los mundos físicos como después de marchar, cuando hay saldo se van pagando las pequeñas y medianas deudas y nuestra Alma se desenvuelve liviana y con soltura, y cuando no hay saldo y existen deudas el Alma lleva encima todo el peso de las deudas y su desenvolvimiento es pesado angustioso y torpe por el lastre que arrastra.

Aunque la economía en este mundo es siempre importante, la espiritual lo es mucho más que la terrenal, porque esta solo nos afecta un corto periodo de tiempo que dura nuestra existencia, en cambio la espiritual es para toda la eternidad.

Continúa en la 2ª parte saludos.

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