viernes, 22 de julio de 2022

SOBRE SEXUALIDAD (Por Rosa Sanchez)

 

Con la globalización y el avance tecnológico se puede acceder a cualquier información en cualquier parte del mundo con un solo toque. El atractivo sexual impuesto por la sociedad influye en que las personas busquen cada vez más contenidos sexuales, y los utilicen como estímulo en la relación, para satisfacer sus propios deseos y placeres físicos. Son sentimientos primitivos y egoístas frente al verdadero valor del acto.
El sexo es un acto sagrado. A través de la relación se concibe una nueva vida. Es el momento de mayor intimidad y mayor intercambio energético entre dos personas. Al tener contacto con contenidos vulgares, uno vibra en esa misma baja frecuencia, porque íntimamente lo que uno busca es alimentar la satisfacción carnal total, los placeres físicos, el ego y la vanidad, y no el amor verdadero.
Todos estos deseos y pensamientos terminan atrayendo inconscientemente espíritus que vibran y se alimentan de la energía de quienes están viendo pornografía. La adicción a observar imágenes eróticas conduce a un desequilibrio de vibraciones, abriendo un gran campo de intercambio energético, donde el ser físico pierde fuerza, siendo obsesionado y vampirizado por espíritus de orden inferior, creando así un círculo vicioso.
Estos espíritus en falanges, agrupaciones, viven en ciudades espirituales en el umbral, donde los "líderes" mantienen a los "residentes" en la esclavitud sexual de sus deseos, humillándolos, desvalorizándolos moralmente y lesionando las buenas costumbres.
Se puede observar que, al igual que en el plano físico, la pornografía, la lujuria, el abuso sexual, entre muchos otros vicios, continúan aún después de la desencarnación, porque el espíritu no puede desprenderse de las tentaciones terrenales, y esta corriente se refleja en el plano espiritual y viceversa. Uno influye en el otro en la misma proporción en que vibra.
Con la gran cantidad de acceso a videos, imágenes, aplicaciones, y sobre todo el deseo y pensamientos con energías similares, cada vez más lugares, colonias del mismo rango vibratorio, son alimentadas. Se trata, por tanto, de una revalorización de la moral y de los verdaderos sentimientos, pues no hay que olvidar que la pornografía es adictiva, y es una de las enfermedades de mayor crecimiento en el mundo.
“Porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la ostentación de los bienes, no proviene del Padre, sino del mundo.
El mundo y su lujuria pasan, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.” 1 Juan 2:16-17.
En este pasaje bíblico se presenta todo lo que hay en el mundo. Los vicios, el egoísmo, la envidia, el odio, son contrarios a la Ley de Dios. El hombre y sus faltas son temporales, pero lo que sigue son los deseos de Dios, el amor fraterno, y siempre estarán presentes.
Que siempre se ore por la presencia de Dios en todas las vidas, pasando por grandes transformaciones para la regeneración. Este es el momento de nutrir el espíritu con buenas lecturas, buena música, oraciones para todos. La evolución es de todos los días, porque la vida no se detiene, siempre continúa.
Fuente: Espírita Que Soy

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