Un alma consciente tiende a la paz, aunque a veces haya circunstancias que la saquen de su centro.
Sabe
que cada persona se encuentra donde le corresponde, aunque no comparta
el camino de determinadas almas. No se entromete en la vida de los demás
y se centra en su propio crecimiento, en cómo puede aportar al
conjunto, en ser ella misma.
Comprende
que todo ha sido como debía ser y que su camino es perfecto, al igual
que el del resto de almas que se hallan en la Tierra. 


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Javier López Alhambra
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