Había una vez una jirafa que creció con serpientes. Aprendió de ellas absolutamente todo: como moverse, como actuar, como comer y realmente era una tarea difícil para alguien que no era una serpiente.
Conforme fue creciendo, se percató que le dolía el cuerpo y su digestión estaba por los suelos; sin mencionar su energía y su vitalidad.
Como todas las serpientes se sentían tan bien en su hábitat, la jirafa no pudo resistirse y pensar que a lo mejor, ella era la del problema.
Pensó que quizás era una serpiente defectuosa. La desvalorización y los problemas de autoestima crecieron en ella, junto con el resentimiento y la apatía.
Desde su dolor físico y su dolor emocional, decidió retirarse un tiempo y descansar a la sombra de un árbol.
Al estar retirada de lo conocido, su perspectiva creció. Vio la cosas como nunca antes. Por ejemplo, al ver que no tenía que agacharse para hablar con las serpientes; se estiró por primera vez. Su cuello ya no le dolía, y al estar tan alta, lo único que veía, eran las hojas del árbol que por cierto se veían muy apetitosas.
Con el tiempo su digestión sanó, y al sentirse mejor físicamente, también logró sentirse mejor emocionalmente.
Desde ese estado de fluidez, se iluminó y pensó: " Por más amor que yo les tenga, no puedo regresar a ese dolor. Estirarme se siente tan bien, y desde esta perspectiva todo se ve mejor. Jamás podría vivir con este bienestar, si regreso a vivir con las serpientes. DEBO DEJAR IR! ".
Con el tiempo descubrió que no era una serpiente defectuosa, sino una jirafa maravillosa".
"Hay un grupo de personas, con quienes a lo mejor, nos identificamos un tiempo, reímos, crecemos; pero llega un momento en que nosotros cambiamos, crecemos y eso está bien y hay que dejar ir.
Hay que ver que creció la incomodidad, creció la desvalorización, y es momento de retirarnos, porque cada vez que nosotros estamos cultivando un grupo en el que no nos sentimos cómodos, en el que no podemos brillar, en el que no podemos ser nuestra esencia, entonces empieza automáticamente un programa de desvalorización en el que te dice: " es que tú no eres suficiente, es que ve como todos se llevan super bien, y tú ?, no puedes unirte a esa fluidez y a esa energía.
Entonces piensas que eres quien está mal. Están tan felices en su habitad y yo soy la única que no me permito estar feliz. ¿Qué hay de mal conmigo?, y el universo dice: "Absolutamente nada, simplemente ya creciste más allá de ese grupo y es momento de despedirte, darles las gracias y de continuar tu camino.
Moraleja:
"Nos encontramos con personas que resuenan con nuestras sombras, hasta que nos permitimos brillar y atraer personas que resuene con nuestra luz".
Cuento canalizado y explicado por Altay Rath
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