La
mayoría de los humanos tiene concepciones limitadas sobre la existencia
a las que se aferra, y por ello se ve en su rostro las huellas de los
desórdenes y de los tormentos en que se hallan sumidos. Su vida solo
consta de mezquindades, divisiones, discusiones y vejaciones inspiradas
en su naturaleza inferior que no quieren sacrificar. No obstante, el
fuego nos muestra que sin el sacrificio, la vida no es posible. En el
momento en que ustedes encienden un fuego, todas esas ramas negras,
torcidas se transforman en energía, en luz, en calor. Por esta razón,
hay que decidirse a encender el fuego en sí mismo, a fin de quemar todos
los desechos que, al consumirse, también se convertirán en luz y calor.
Mientras
se considere el sacrificio como una privación, un empobrecimiento, no
se ha comprendido nada. El verdadero sacrificio es la transformación de
todos los elementos desgastados, envejecidos, impuros, en luz y en
calor, es decir en amor y en sabiduría.
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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